Un 1-1 agónico que empujó más a la Argentina hacia la cornisa.

Un 1-1 agónico que empujó más a la Argentina hacia la cornisa.
SUB 20: Igualó con Venezuela gracias a un gol en tiempo de descuento; todavía tiene posibilidades de ir al Mundial.
Desde una óptica cruda habría que sostener que un equipo incapaz de vencer a esta limitada selección venezolana no merecería un lugar en el Mundial. La Argentina, pese a su potencial superior, no lo consiguió, como no había conseguido muchas cosas antes del partido de anoche. El 1 a 1, otro resultado por debajo de las expectativas y anoche conseguido cuando la eliminación era casi un hecho, lo acorraló al máximo. Ahora, el equipo de Sergio Batista deberá superar a Colombia en la última fecha y esperar que Venezuela no venza a Uruguay; ésa será la única forma de que el seleccionado Sub 20 no quede fuera del Mundial de Egipto.

El partido, otra vez, no dejó nada para alentar buenas perspectivas. La certeza de estar en un punto límite obligó a la Argentina a intentar algún cambio rápido. El más visible se produjo desde la intención de modificar ese juego burocrático que exhibió durante todo el torneo, repetido en una elaboración interminable, por una búsqueda más resuelta del arco rival. Aleccionados así, los juveniles argentinos ensayaron el remate desde media o larga distancia con cierta frecuencia. Lo hicieron a su turno Salvio, Neira y Romero en el primer tiempo.

La necesidad de un revulsivo urgente, además, llevó a Batista a probar con una formación más ofensiva que la que había dispuesto en los partidos previos. Pero el equipo, nuevamente, se mostraba permeable en el fondo. No necesitaban gran cosa los venezolanos para poner en jaque a la defensa albiceleste: apenas la habilidad de Peña y un poco de entusiasmo fogoneado por el público. En esa primera parte el partido se hizo de ida y vuelta; la Argentina sufría en defensa de a ratos, en particular en un cabezazo de Lezama, tras un tiro libre, que impulsó la pelota a la red pero desde una posición apenas adelantada. En el comienzo, el arquero Rodríguez, en el balance lo más destacado, ya había resuelto una entrada solitaria de Rondón.

El equipo de Batista volvió a probar que su único elemento fuera de lo normal es Salvio -autor de un caño a Pernía, similar a aquel recordado de Riquelme a Yepes-, pero al jugador de Lanús otra vez le faltó compañía a su altura.

El casi nulo relieve del juego argentino no varió en el comienzo del segundo tiempo, que incluyó una decisión poco entendible de Batista: reemplazar a Salvio, el de más recursos, por Cristaldo. Sobre el final el seleccionado presionó y casi logra la ventaja con Romero, a quien Romo le frustró un mano a mano. Pero llegó el mazazo de Rondón, en forma de un cabezazo, y el pasaje para Egipto se cancelaba definitivamente... Hasta que con lo último, en tiempo de descuento, Benítez logró el empate y le devolvió el aliento a un equipo que insiste en caminar hacia la cornisa.

* Una despedida caótica

Tras el empate agónico de la Argentina, el público local reaccionó de la peor manera: en la retirada del seleccionado albiceleste cayeron algunos botellazos desde una platea; los jugadores, nerviosos, tomaron esos proyectiles y los devolvieron hacia la tribuna.

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