Agitada visita de Chávez a España

En Madrid recibió la oferta de Zapatero de actuar como mediador entre Caracas y el gobierno de Uribe; fue abucheado en la calle
MADRID.- El paso de Hugo Chávez por la capital española fue calificado de "relámpago" por la prensa local, aunque no sólo por su fugacidad, sino también por su intensidad. En menos de un día, el presidente venezolano obtuvo el ofrecimiento de su par español para mediar en el conflicto de su país con Colombia, intentó recomponer su relación con el rey Juan Carlos I, anunció el hallazgo de una gigantesca reserva de gas en el Golfo de Venezuela y, ya sobre el final de su visita, cosechó contundentes abucheos e insultos de peatones que lo reconocieron cuando salía de una librería ubicada sobre una calle céntrica de Madrid.

Poco después de su arribo desde Moscú, la penúltima etapa de su gira de 11 días que incluyó diversos destinos en Europa, Medio Oriente y África, Chávez se reunió con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien le propuso "colaborar" como mediador en el conflicto que Venezuela mantiene con Colombia desde hace un mes por el acuerdo militar entre el gobierno de Alvaro Uribe y Estados Unidos para el uso de bases colombianas por parte de tropas norteamericanas.

La presencia militar estadounidense en Colombia fue rechazada por Chávez, que llamó a sus consultas a su embajador en Bogotá y congeló los vínculos bilaterales.

Chávez hizo una contrapropuesta a Zapatero y lo invitó a actuar de "facilitador" del diálogo entre Uribe y la guerrilla de las FARC, a la que combate a través de la lucha armada. En su contraoferta, Chávez también mencionó a la Argentina y a Brasil como los otros países que podrían ayudar a España como mediadores.

A pesar de que la visita era en principio de perfil bajo, varios periodistas preguntaron al gobierno porqué Zapatero recibía a un "dictador". La respuesta provino de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega: "España tiene relaciones políticas con todos los países latinoamericanos, incluido Venezuela".

Al finalizar su encuentro en la sede de la Moncloa, el presidente venezolano se dirigió al frente de una comitiva de una docena de vehículos al Palacio de la Zarzuela, donde lo esperaba el rey Juan Carlos, al que llamó su "amigo".

Su misión, una vez más, pareció ser la de dejar atrás el duro cruce verbal con el monarca en la Cumbre Interamericana de Chile de 2007, cuando el rey lo llamó al silencio a Chávez a través de la frase "¿Por qué no te callas?", que pronto ganaría los titulares de los diarios de todo el mundo e, incluso, aparecería en remeras ofrecidas en puestos turísticos.

Sin embargo, en esta oportunidad, y como sucedió en otro encuentro que habían tenido en julio del año pasado, la cordialidad primó ante las cámaras. "Usted se ha dejado la barba, como Fidel [por Castro, el líder histórico de la revolución cubana]", dijo Chávez al rey, quien le respondió, esta vez, con una sonrisa: "Es para cambiar un poco el look".

En su agitada visita, Chávez también anunció el hallazgo por parte de Repsol-YPF de un yacimiento gigantesco de gas en aguas venezolanas (ver aparte).

Finalizado su encuentro con el rey, que se extendió por 45 minutos, Chávez se dirigió a una librería madrileña ubicada sobre la muy transitada calle Gran Vía. A pesar de tratarse de una visita espontánea, el ingreso del público al local fue inmediatamente interrumpido por cuestiones de seguridad, mientras el presidente venezolano y su numerosa comitiva recorrían el lugar.

La presencia de Chávez en el comercio, acompañado por el presidente de Repsol-YPF, Antonio Brufau, paralizó la zona céntrica de Madrid y tuvo como resultado la compra de unos 60 libros. Al salir del local, Chávez mostró un ejemplar de El capitalismo funeral , de Vicente Verdú, y fue abucheado e increpado por diversos transeúntes que le gritaron "¡Dictador!", "¡Asesino!", "¡Rata!" y "¡Sinvergüenza!", además de reprocharle su amistad con el jefe de Estado de Irán, Mahmoud Ahmadinejad.

Pero el incidente no pasó a mayores, gracias, en parte, a que el cordón de contención formado por la policía y reforzado por guardias de seguridad del presidente.

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