Agentes encubiertos y arrepentidos, la nueva apuesta de Montoya

Busca crear ambas figuras para perseguir a los evasores bonaerenses. Hasta ahora, sólo se utilizan en investigaciones penales. El proyecto ya está en manos de la Legislatura provincial.
La figura del «informante» podrá ser utilizada por la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) para que los agentes tributarios puedan determinar, para su posterior cobro, irregularidades en el pago de impuestos, se informó ayer oficialmente.

La iniciativa figura en el proyecto de reforma del Código Fiscal con el nombre de «Mecanismos e institutos de investigación fiscal», que la provincia envió el miércoles a la Legislatura junto con el Presupuesto 2009.

Además, el proyecto auspiciado por el titular del ARBA, Santiago Montoya, autoriza utilizar «informantes» que denuncien incumplimientos en el pago de tributos.

También, se podrá recurrir a la figura del «arrepentido» para quien haya incurrido en alguna falta impositiva, y pueda revelar la identidad de otros contribuyentes que cometieron ilícitos fiscales.

En este caso, el «arrepentido» podrá ser beneficiado con la eximición o reducción de la sanción pertinente.

Argumentos

Montoya defendió ayer la vigencia de esta propuesta «porque es una buena herramienta para poder combatir mejor prácticas de evasión que son complicadas de detectar».

El uso de estos nuevos recursos será justificado «a partir de la información reunida respecto de una persona física o jurídica determinada, que haga prever que ha incurrido o incurrirá en evasión total o parcial de las obligaciones fiscales».

«En ocasiones, por los recursos tecnológicos, informativos, financieros y humanos usados (por los evasores), se hace imposible reunir por los medios habituales las pruebas que permitan demostrar el incumplimiento de esas obligaciones», se sostiene en los fundamentos de la iniciativa.

Uno de los artículos del proyecto especifica que «el director ejecutivo de ARBA podrá disponer, por resolución fundada, la designación de un agente para que actúe en forma encubierta, consignando el nombre, apellido y número de documento, y el nombre con el que actuará en el caso de asumir una identidad ficticia».

«Estos datos se deberán mantener en estricto secreto y la aceptación de la misión no resultará obligatoria», sostiene la norma.

También, está determinado que el agente encubierto que, como consecuencia necesaria de la actuación encomendada estuviera obligado a incurrir en alguna de las infracciones de las obligaciones y deberes fiscales, «no será pasible de las sanciones previstas en el Código Fiscal».

Para el titular del ARBA «cuando se pongan en práctica estas nuevas figuras se convertirán, sin duda, en una fuente de información muy importante».

Al citar un ejemplo de cómo funcionara la figura del agente encubierto, Montoya explicó que «será un inspector que irá a hacer una compra y si establece que no le han entregado un comprobante en regla podrá en el acto, sin que se vea comprometido como funcionario público, levantar un acta de infracción».

También, otro ejemplo que mencionó el funcionario, como recurso para utilizar de fuente de información, es el caso de los ejecutivos despedidos o que se van de las empresas «que a veces están con ganas de contarle al fisco cómo hacen esas compañías para evadir».

Por último, Montoya consideró que también podrán aportar información valiosa para el fisco «los integrantes de una empresa que son responsables solidarios si se evade impuestos».

«Si algunos de ellos nos pone sobreaviso de una práctica de evasión que no hemos detectado en determinada empresa, entonces nosotros podríamos reducirle a esta persona la multa», sostuvo Montoya.

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