Agente de Merrill Lynch ocultó 400 millones en pérdidas

El banco está examinando meticulosamente los libros contables de Alexis Stenfors, un operador del mercado de divisas que trabajaba en Londres.
El banco de inversiones norteamericano Merrill Lynch ha suspendido a un operador en Londres por acumular en los últimos meses más de 400 millones de pérdidas no reveladas, informa el Financial Times (FT).

Según el diario económico, que cita como fuente a personas "familiarizadas" con el caso, el banco está examinando meticulosamente los libros contables de Alexis Stenfors, un operador de mercados de divisas que trabajaba en la capital británica.

Stenfors fue suspendido por varia operaciones con moneda noruega y sueca que no salieron bien, toda vez que Merrill Lynch se ha puesto en contacto con los reguladores financieros del Reino Unido para llegar al fondo del asunto, de acuerdo con el FT.

Este viernes, la entidad, que evitó la bancarrota el pasado año al ser adquirida por el Bank of America, dijo haber descubierto cierta "irregularidad" al revisar sus operaciones.

En un comunicado emitido en Londres, el banco explicó que hay ya ejecutivos con experiencia ocupándose del asunto y agregó que "los riesgos de posibles pérdidas están controlados".

También este viernes, el diario New York Times informó de que Merrill Lynch podría haber perdido cientos de millones de años en el comercio de divisas y de derivados crediticios en 2008.

Las pérdidas no llamaron, sin embargo, la atención hasta después de que los inversores del Bank of America aprobaran la compra de Merrill Lynch por 33.000 millones de dólares y este último pagara 3.600 millones a sus ejecutivos, señaló el periódico neoyorquino.

Según ese diario, que citaba a un ejecutivo del Bank of America, hace tres semanas se descubrió que un comerciante de divisas radicado en Londres había informado de ganancias de 120 millones de dólares en sus operaciones, cuando en realidad ésas resultaron en pérdidas.

El periódico citaba por nombre y apellido a Alexis Stenfors, de 38 años, que dijo al New York Times que todo había sido un malentendido.

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