PJ: agenda para renovar

Por: Alberto Hernández

SECRETARIO DE ESTADO, MINISTERIO DE SALUD DE LA NACION

Estamos dispuestos en el PJ de Buenos Aires a iniciar un proceso de construcción sustentable de un partido político que esté a la altura de estos tiempos?

Para renovar es necesario establecer una agenda a desarrollar por quienes conducirán el PJ de la provincia de Buenos Aires. Propongo cinco temas prioritarios.

1. Formación de dirigentes. Es habitual escuchar en el peronismo de Buenos Aires la expresión "hay que formar cuadros". Es un grueso error: el peronismo desde 1983 abandonó la idea del cuadro político. Cada vez más el PJ trata de acercarse a vecinos "destacados" en sus actividades particulares o sociales para que ocupen los mejores lugares en las listas ofrecidas a la ciudadanía. Por eso la formación de dirigentes tiene que encararse de forma actualizada pero perdurable y adecuada a esta idea de líderes sociales o comunitarios.

2. La cuestión federal. ¿Es viable la provincia en la situación actual del país? ¿Qué significa el desarrollo de la Argentina pensado desde Buenos Aires?

3. La reforma política. La dirigencia política argentina atravesó una de las peores crisis y, sin embargo, esto no ha generado ninguna reforma sustantiva en el sistema político de la provincia. Hay que debatir en serio los mecanismos de selección de candidatos para elecciones, los roles de los municipios, de los Concejos Deliberantes, el de un parlamento con dos Cámaras.

4. La cuestión territorial. La complejidad territorial de Buenos Aires, por diversidad y por extensión, la hacen una provincia única. ¿Estamos dispuestos a abrir la discusión para ver qué hacer con la zona metropolitana? Pensar el territorio de la provincia es mucho más que pensar aspectos puntuales de una elección.

5. Políticas públicas. ¿Cuál es una política pública con orientación peronista en educación, en salud, en justicia, en lo agropecuario? ¿Hay verdaderas diferencias entre las políticas públicas de un intendente peronista y otro que no lo es?

Sin poder real un partido político no funciona. Aunque es igualmente cierto que un partido político que no tenga agenda se convierte solo en una maquinaria electoral.

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