Una agenda para el futuro

Por: Ricardo Kirschbaum

Si hay una coincidencia es que el día después de la elección se vivirá un tiempo distinto. El contenido de ese tiempo se describe según el color político de cada uno de los candidatos y ese relato es muy diferente.

El afán de distinguirse es casi grosero, como si los acuerdos fueran una obscenidad. Todos son fundadores y prometen construir un paraíso sobre las ruinas de la obra de sus antecesores. Los candidatos a legisladores se confunden feo y creen que, en vez de estar disputando una banca, están corriendo una carrera hacia la Casa Rosada.Alberto Fernández y Rodolfo Terragno, convocados por Clarín para que hablen de las tareas por venir, describen la pobreza de la política actual.Fernández dijo algo que seguramente habrá enfurecido a Néstor Kirchner: lo que brilla- escribió el ex jefe de Gabinete- en la campaña es la ausencia del diagnóstico y la "propuesta que tienda a superarlo".

Y Rodolfo Terragno agrega hoy que la política actual se reduce a "una feria de vanidades", mientras que la vida de los argentinos "transcurre en un pozo".Uno y otro plantean los temas que deben discutirse en el futuro, dibujando coincidencias centrales que, con otros aportes y matices incorporados, servirían para que se articule un debate que garantice un común denominador para la política argentina.El Bicentenario, a este ritmo, encontrará al país discutiendo la urgencia y no lo importante. Los aportes que comenzamos a publicar en las páginas de Opinión apuntan a algo más transcendente, más denso que un eslogan pegadizo, un apoliticismo oportunista o una mirada coagulada en el pasado. Se trata de construir una agenda para el futuro.

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