Una agenda legislativa opositora con miras al 2011

Por Gustavo Ferrari

Diputado Nacional por Peronismo Federal

El parlamento debe ser fiel a la voluntad popular expresada el 28 de junio. Es imprescindible mantener la unidad y trabajar, de cara al 2011, en los problemas que afectan cotidianamente a la sociedad

Desde el mismo 28 de junio pasado, cuando la ciudadanía cotidianamente nos acompañó para derrotar al kirchnerismo, mucha gente comenzó a exigir que impusiéramos cambios.

La impaciencia está plenamente justificada. Si no existe la seguridad más elemental de alguien que vaya y vuelva tranquilo a trabajo o a divertirse; si la angustia del desempleo o del empleo precarizado golpea a tantos jóvenes y a quienes ya no lo son; si a diario vemos y vivimos agresiones contra nuestros derechos más básicos, como los es el circular sin inconvenientes; si todo eso se corona con un Gobierno que quiere hacernos creer que estamos cada vez mejor y que quien se queja es un enemigo, entonces la indignación es comprensible.

A lo señalado se agrega la permanente y ahora desembozada intromisión del Poder Ejecutivo en la Justicia. El caso del sindicato de aeronavegantes describe a la perfección hasta qué punto se violenta la auténtica vigencia del estado de derecho y prueba cual es el apego del elenco kirchnerista a las estipulaciones constitucionales cuando éstas ponen freno a su voluntad.

Todo confluye en un denominador común: vivimos en un estado permanente de injusticia. Por eso el reclamo de justicia se convierte en la consigna espontánea que brota ante cada hecho delictivo.

¿Qué podemos hacer desde la oposición para dejar atrás semejante pesadilla, cuando no disponemos de las herramientas del Estado para actuar? Sin pretensión de agotar las posibilidades, algunas de ellas son:

Mantenernos unidos. Está fuera de toda discusión que, si bien en junio el electorado se pronunció por diversas opciones, el denominador común de la mayoría de ellas fue el rechazo a una manera de gobernar que colmó la paciencia de millones de compatriotas. Quienes resultamos elegidos para representarlos en los cuerpos legislativos tenemos la obligación de no olvidarlo. Tenemos entonces que saber dejar atrás aspiraciones personales o de grupo, que aunque legítimas, no deben confundirnos a la hora de tomar decisiones. Caso contrario, el pueblo tendrá derecho a sospechar de la autenticidad de nuestras intenciones y agregará otra decepción a las que ya padeció con las "borocotizaciones" y las "candidaturas testimoniales".

No perder de vista los objetivos. La oposición en las dos cámaras del Congreso y en las legislaturas de las provincias cuenta con proyectos que pueden aportar soluciones a los graves problemas que sufren hoy los argentinos. Esto explica nuestra preocupación por impulsar la rápida discusión y aprobación de estas iniciativas. Sin embargo, es muy importante no perder de vista que este conjunto de medidas sólo podrá ir preparando el camino para el verdadero momento del cambio, que será en las elecciones de 2011. Cada proyecto que llegue a sancionarse tendrá el valor de constituir un instrumento para aproximar al país a la instancia de la votación presidencial en las mejores condiciones posibles. De ahí que el trabajo legislativo será muy importante estos dos próximos años. El kirchnerismo lo ha entendido y mediante la presencia del ex presidente en Diputados comenzó a desplegar su plan de neutralizar la tarea de la Cámara. Sabe que hay mucho en juego y no está dispuesto a resignarse.

El problema es "el modelo". Demostraremos lucidez si sabemos superar la lógica reacción que nos generan ciertas provocaciones y podemos concentrarnos en el núcleo del problema, que no es otro que el modo kirchnerista de gobernar. Hablamos, por ejemplo, de la inseguridad jurídica, que no es un invento sino una realidad verificable y padecida por el conjunto de los argentinos; del maltrato y desconocimiento constante a la oposición; de los reiterados desaires al vicepresidente, a funcionarios de otros poderes y hasta a autoridades de países extranjeros; del hostigamiento permanente a la prensa independiente; del ‘diseño libre‘ de las cifras de inflación, desempleo y tantas otras; del abuso de los superpoderes, los decretos de necesidad y urgencia y la emergencia económica; de la extorsión a las provincias a través de la Coparticipación Federal; del aislamiento internacional casi absoluto; de la valija de Antonini Wilson y la bolsa de Felisa Miceli; de las presiones sobre los jueces a través del Consejo de la Magistratura; del notable crecimiento patrimonial de la familia presidencia; del progreso meteórico de algunos "amigos del poder"; de los 20.000 millones de dólares de los chinos, del "tren bala" y el "gasoducto sudamericano"; de LAFSA, la única línea aérea que nació y murió sin aviones y sin vuelo; de la "sensación de inseguridad" y de toda la injusticia que padecen cotidianamente de mil maneras, millones de argentinos de bien.

Contra ese "modelo" va dirigida nuestra acción, que será efectiva y adecuada al mandato de las urnas de junio si día y día, sin prisa y sin pausa, va preparando el camino para el cambio definitivo en 2011.

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