La agenda legislativa

En forma independiente de la composición del Congreso, entre las prioridades no pueden faltar las iniciativas tendientes a favorecer a los sectores más postergados
La Argentina asiste hoy al amanecer de otro período político. En las últimas horas del día o en la madrugada de mañana, si se confirma un escrutinio lento y complejo como advirtió la Cámara Electoral, empezará a definirse -con los resultados de las urnas- el espacio que cada partido tendrá en el Congreso Nacional.

Indefectiblemente, habrá una relación de fuerzas distinta que podría ser menos favorable al kirchnerismo, de acuerdo a las encuestas difundidas en las últimas semanas. La capital federal, Córdoba y Santa Fe son algunos de los lugares esquivos al oficialismo, mientras que en Buenos Aires las expectativas están centradas en saber si las urnas finalmente reflejarán una paridad entre Néstor Kirchner (Frente Justicialista para la Victoria) y Francisco de Narváez (Unión-PRO), con Margarita Stolbizer (Acuerdo Cívico y Social) un escalón debajo, siempre según los sondeos.

Aunque el Frente para la Victoria evidencie una disminución en los integrantes de su bloque, tampoco las agrupaciones de la oposición podrán por sí solas apuntalar el tratamiento de un proyecto. Establecer coincidencias, generar ámbitos de consenso y profundizar el diálogo aparecerán en tal escenario como una necesidad, producto del pronunciamiento de la población a través del voto.

Las encuestas permiten arriesgar evaluaciones sobre el nuevo Congreso. Son una orientación; su seriedad y precisión quedarán de manifiesto en pocas horas, cuando se conozcan los resultados y comiencen a realizarse las lecturas e interpretaciones.

De igual manera, habrá una renovación parcial en las legislaturas provinciales y locales, junto a los cambios en los consejos escolares. Tres Arroyos consagrará a nueve concejales, con el objetivo del vecinalismo de mantener la mayoría y la aspiración de otros partidos por sumar presencia en el ámbito deliberativo.

Los desafíos

Hay fechas emblemáticas que tienen un lugar especial. El 25º aniversario de la democracia, que se celebró el año pasado, constituyó un acontecimiento de relevancia. También lo será el Bicentenario, en mayo de 2010, con todo el sentido que le otorgará a los festejos poder compartir los 200 años de vida de nuestra patria.

Mientras tanto, los avances económicos en los años recientes -amenazados por la crisis internacional y los problemas internos- conviven con aspectos pendientes para alcanzar un desarrollo que llegue a todos los rincones del país.

En forma independiente de la composición legislativa, entre las prioridades no pueden faltar las iniciativas tendientes a favorecer a los sectores más postergados. Cuidar el empleo, estimular a la producción, aportar -dentro de los límites de las atribuciones de un legislador- propuestas que contribuyan en una mayor equidad, la mejor distribución del ingreso, e incorporar en los debates la voz de quienes tienen más necesidades y son claramente vulnerables en tiempos de menor bonanza.

El Congreso recuperó al menos parte del prestigio con el tratamiento en 2008 de la polémica resolución 125. Durante algunos días, concentró la mirada de los argentinos, y luego tuvo que hacer frente al tratamiento de otros temas no exentos de controversia que el gobierno nacional llevó adelante. Tiene una amplia tarea si se observan los desafíos que se presentan como nación, imposible de afrontarlos con éxito si impera la especulación política o las estrategias sectoriales.

Es tiempo de votar y de fortalecer mediante la participación un sistema que -con sus imperfecciones- representa la base sobre la cual es posible construir un país más justo.

Comentá la nota