Afuera del banco y sin poder, Redrado cosecha el respaldo local y externo

Lo llamaron presidentes de bancos centrales, entre ellos el Europeo; ovación en un restaurante

Martín Redrado prefirió hacer unas breves declaraciones ayer en la puerta de su casa, donde lo esperaban cronistas y fotógrafos. Era la mañana siguiente del día en que efectivos de la Policía Federal no le permitieron ingresar en el Banco Central.

Redrado se alegró del fallo de la Cámara en lo Contencioso Administrativo que confirmó la prohibición de utilización de las reservas. "El Congreso Nacional, la Justicia y el Banco Central han protegido los 48.000 millones de dólares que respaldan la fortaleza, la tranquilidad de la economía argentina y permiten generar empleo y, por sobre todas las cosas, proteger los ahorros de los argentinos", dijo.

No quiso dar detalles de la estrategia con la que continuará batallando. Agregó: "Me parece que tenemos una oportunidad muy importante para dejar atrás la crisis, para seguir creciendo y para darles más empleo a todos los argentinos".

El removido titular del Central partió al estudio de abogados Cassagne, donde permaneció hasta la noche elaborando la estrategia con la que continuará su batalla. "Estoy sacando músculos, nadando en aguas turbulentas", bromeó con sus interlocutores.

Redrado hizo una denuncia penal contra quienes le impidieron el ingreso en el Central y citó en el escrito los dichos del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien aseguró el viernes último que la orden para proceder así la había dado la presidenta Cristina Kirchner.

El desplazado titular del Central y sus abogados consideran que Fernández cometió un serio error al hacer esas manifestaciones: dejó en claro que el Ejecutivo estaba avasallando la autoridad de la entidad monetaria. Pero no descartan que también el vicepresidente en ejercicio de la presidencia, Miguel Pesce, pueda ser blanco de las acciones si es que fue él quien ordenó el bloqueo. La denuncia cayó en el juzgado federal de Norberto Oyarbide.

Denuncias cruzadas

El Gobierno también ordenó a la Procuración del Tesoro que investigara si Redrado cometió algún delito por no haber controlado o denunciado a "amigos del poder" por haber realizado supuestas operaciones cambiarias que contravienen las normas. Pero cerca del economista dicen que nunca amenazó con revelar listas y que el registro de operaciones cambiarias corresponde a los controles que se realizan y que exigen documentar todas las operaciones.

Se trataría, en todo caso, de una revelación de supuestas hipocresías en períodos en los cuales el Gobierno llamaba a no comprar dólares para frenar la fuga de capitales, mientras algunos de sus empresarios más cercanos e incluso funcionarios hacían lo contrario.

El economista también comentó a sus interlocutores que hoy había recibido llamadas del exterior que se interesaron "por la particular situación del Banco Central".

Entre los interesados habría estado el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet; el presidente del Banco de Francia, Christian Noyer; el ex presidente del Banco de México, Guillermo Ortiz, y el presidente de la Reserva Federal de Dallas, Richard W. Fisher. Por e-mail se comunicó el presidente del Banco de la India, Duwuri Subbarao.

Redrado fue ovacionado días atrás en un restaurante de la Costanera Norte al que había concurrido a cenar con su esposa y su hijo. Lo aplaudieron y lo instaron a seguir adelante, según dijeron testigos presentes en el lugar.

El economista dijo a sus interlocutores que no volverá a intentar entrar en la sede del Central, tras el episodio del domingo último. "A mí no me gusta el show", señaló.

Trabajó en prepararse para presentarse ante la comisión ad hoc que tiene como misión aconsejar a la Presidenta sobre la destitución.

También, junto con sus abogados, Redrado evaluaría la situación creada, ya que la Carta Orgánica prevé la destitución con un decreto simple, previo consejo de la comisión. Ahora, el pedido sería extemporáneo, pues, según el Gobierno, el economista ya está destituido y, por lo tanto, no se cumpliría la ley.

Además, por ser un decreto de necesidad y urgencia, debería ser tratado por la Comisión Bicameral específica, lo que abriría un doble camino para la misma norma y un galimatías jurídico. La pretensión de máxima es la derogación del DNU y la reposición en el cargo

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