Las AFJP perdieron un 19,11% por la caída de bonos y acciones

Los fondos de los afiliados a las AFJP perdieron un 19,11% en el último año, según el dato de rentabilidad promedio anual que ayer difundió la Superintendencia del área.
Más allá del resultado anual, el valor de los fondos se desplomó en niveles de entre el 17 y el 19% sólo durante octubre, un mes en el que los mercados tuvieron un comportamiento fuertemente negativo, con una caída del Merval, por citar uno de los indicadores, del 36,75 por ciento.

Dada la performance del mundo financiero, los datos conocidos ayer no sorprendieron demasiado, pero sí tuvieron un fuerte impacto en el marco del debate del proyecto de ley que busca eliminar el régimen de capitalización para universalizar el sistema de reparto gestionado por el Estado.

Hay que tener en cuenta que, inducida por el Estado, poco más de la mitad de la cartera de inversiones de las administradoras está en títulos públicos, que sufrieron caídas, por ejemplo, del 58% en el título Discount proveniente del canje de 2005 y del 67% en el Boden 2012.

"Nosotros siempre decimos que puede haber meses malos, pero éste es un sistema de largo plazo", sostuvo ayer un directivo del sector, consultado por LA NACION.

Según los datos difundidos por la Superintendencia, la rentabilidad histórica anualizada del sistema fue del 12,73 por ciento en términos nominales. Corregido por inflación, ese índice sería del 6,6 por ciento.

Más allá de que en los sistemas de capitalización previsional los malos resultados podrían ser recuperados en tiempos mejores para el mundo de las finanzas, lo cierto es que, hoy por hoy, la caída del valor del fondo provoca un efecto negativo, en forma directa, a los afiliados que ya están cobrando una jubilación o pensión.

Haberes perjudicados

En el caso de quienes reciben su prestación por la modalidad de retiro programado, manteniendo el fondo en la AFJP, el valor de la prestación mensual varía según la rentabilidad obtenida por los fondos. Esto es así porque el haber se fija no como una cantidad de pesos, sino como un número de cuotas partes en las que se divide el fondo, cuyo valor cambia en función de cómo les va a las inversiones financieras.

Como el sistema de capitalización tiene 14 años de vida y para la jubilación se requieren 30 años de aportes, quienes cobran actualmente una prestación tienen un mayor componente, dentro de su haber, de recursos del Estado, en compensación por los aportes hechos antes de la vigencia del régimen privado. Por eso, el peso que tiene la parte del ingreso derivada de la capitalización es menor que la estatal y sólo esa porción está afectada por los vaivenes de los mercados.

Las pérdidas, en tanto, no afectan el ingreso de quienes cobran su prestación a través de una renta vitalicia contratada en una compañía de seguros. Pero el comportamiento de los mercados influye de todas maneras, porque la actualización de esos montos se realiza en función de las ganancias que obtienen las inversiones, alejándose de otros factores como la inflación o el crecimiento de los salarios activos.

Desde las AFJP ayer recordaron que, antes de anunciarse el proyecto de ley oficial, se estaba analizando, con funcionarios del Gobierno, una serie de medidas tendientes a suavizar los efectos de las pérdidas para quienes ya están jubilados.

Uno de los proyectos implicaba separar parte de los recursos, creando un segundo fondo previsional con inversiones sin riesgo, básicamente plazos fijos y letras del Banco Central, al que se pensaban derivar los fondos de los retirados. En países como Chile, los sistemas de capitalización tienen varios fondos con diferentes grados de riesgo.

También se habían analizado, según admitieron fuentes del Gobierno, mecanismos de valuación de activos para mantener sin alteraciones bruscas los valores cuota. En parte eso ya existe, porque muchos títulos públicos están a salvo de ser valuados a precios de mercado. De no ser así, la caída del valor del fondo informada ayer habría sido mucho más profunda aún.

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