Afirman que el municipio demoró en asistirlos porque no tienen punteros

"¿Anda anotando para una chapa?". La pregunta la disparó el jueves una vecina de la villa Vía Honda a LaCapital. Dalmacia Coronel, esta mujer del mísero barrio que se levanta en Avellaneda al 4500, corrió con su interrogante a cuestas tratando de conseguir algo para su hijo, un hombre con 5 críos y al que, según dijo, la tormenta del 2 de enero pasado le inundó la casa. Mucha gente de Vía Honda todavía espera y se queja. Porque el municipio repartió algunas chapas y colchones, pero dicen que "todo llegó tarde y no alcanza". Los vecinos denuncian haber sido relegados con la asistencia por no tener punteros como en otros barrios.
"Nosotros solos sostuvimos diez días de piquetes, sin ningún puntero político a la cabeza. Paramos el tren en dos oportunidades ante tanta indignación, pero nadie tocó nada de los vagones, no quemamos el Distrito, no nos sumamos a (el líder piquetero Raúl) Castells, no cobramos peaje ni nos peleamos con nadie. Será por portarnos tan bien que nadie nos tuvo en cuenta durante tantos días", ironizó Jesús Sánchez, más conocido allí como Cheroka. Tiene 26 años, mujer, tres nenas y trabaja como cadete en una heladería. Como todos en el barrio, Jesús invita a pasar a su casa para mostrar los huecos y humedades que dejó la tormenta. "Ahora está bastante más seco, pero esto llegó a ser una laguna y nosotros parecíamos anfibios", se ríe el joven mientras a su paso corre las cortinas que hacen las veces de puertas, sortea charcos, gallinas, gatos y la bosta de la vaca "Moni" que le garantiza la mamadera de sus nenas.

Los vecinos aclaran que en el barrio hay muchos cartoneros y también "gente trabajadora" y "tranquila". Todos, unas 300 personas, han salido a piquetear más de una vez en forma espontánea por dos temas recurrentes: la falta de agua y luz. Dicen que en 2004 les prometieron un tendido de energía propio pero que las obras nunca se realizaron. Que se quedaron sin comedor en el barrio, que usan el centro de salud Santa Teresita y el Crecer Nº 12. Y que la sede del Distrito Suroeste, que corresponde a la zona, aún no se inauguró, pero que en estos días críticos fueron a reclamar a sus funcionarios (ver aparte).

Tres chapas. Celina Alvarez tiene 50 años y vive en la esquina de Laguna del Desierto y Avellaneda, en un terreno con varias casillas donde entre hijas, marido y vecinos ocasionales suman 12 personas. Todos se dedican al cirujeo, comparten una letrina tapada y se amontonan debajo de los dos pequeños cuartos donde aún queda techo. "Mi hija Florencia, de 13 años, dormía acá", dice la mujer señalando al cielo abierto. "Nos dieron tres chapas y fíjese que no las vendimos como dicen, pero con ésto no tapamos todos los huecos. Nos harían falta unas cinco más y tirantes, pero nos tenemos que conformar con ésto. Claro, como no hicimos lío, nos dejaron para el final. Ahora ahora estoy contenta, pero llegué a llorar cuando vi que se nos volaba todo". Mientras ella recuerda la noche de la tormenta, su marido, Ramón Guzmán, muestra los tirantes de otra pieza donde ahora duermen cinco. "En medio de la lluvia atamos el techo con estos cinturones y lo sostuvimos con fuerza para que no se nos volara", contó.

A unos metros de allí vive Isabel, de 39 años, junto a su mamá Leonilda, de 63, y su hija Lucía, de 9 años. "No recibí nada", dice Isabel resignada. Para ella no es nuevo que no la tengan en cuenta. Explica que una vez fue a anotar a su hija a una academia de baile árabe en el centro y cuando dijo que vivía en Vía Honda enseguida le dijeron que no había vacantes. "Por eso a veces doy la dirección del Fonavi donde trabajo hace cinco años cuidando dos nenitos. La gente dice que somos vagos, pero no es cierto. Es difícil que te tengan en cuenta y que te den trabajo si vivís en una villa. Si ni siquiera nos ayudan con estos dramas", se lamenta mientras muestra sus techos panzones de aglomerado mojado. Su casita está llena de estampas: el Gauchito Gil, Jesús, San Cayetano y Santa Lucía. Mientras las visitas miran, Lucía explica: "Debe ser gracias a ellos que con esta tormenta no perdimos todavía más".

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