Afirman que el modelo "se agotó"

Curia pidió más devaluación y Frenkel, recuperar la credibilidad del Indec; para Feletti, se requiere más inversión
La necesidad de recuperar la competitividad cambiaria, la credibilidad de las estadísticas oficiales y el acceso a los mercados voluntarios de crédito fueron los ejes de un panel de economistas heterodoxos que incluyó fuertes críticas al Gobierno.

El viceministro de Economía, Roberto Feletti, y los economistas Roberto Frenkel y Eduardo Curia protagonizaron ayer un debate sobre "Crecimiento sustentable", en el que se habló sobre la conveniencia o no de acelerar la devaluación del peso y mejorar el frente fiscal para evitar mayores presiones inflacionarias.

En el congreso anual de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), Curia destacó la necesidad de impulsar "un salto cambiario", que lleve el dólar a un nivel cercano a 4,5/4,6 pesos, y expresó su desconfianza del éxito del Gobierno en su regreso a los mercados de crédito.

"El modelo productivo, que tuvo sus mejores resultados entre 2003 y 2007, está desvanecido o se agotó", afirmó Curia.

El economista del PJ advirtió que "el frente fiscal está apretado, sobre todo en el caso de las provincias, por lo que las soluciones son emitir cuasi monedas, renegociar la deuda o un ajuste fiscal".

En cuanto al sensible tema cambiario, expresó su desacuerdo con la política de devaluación orquestada desde el Banco Central, al afirmar que "el tipo de cambio competitivo ha perdido terreno, con una apreciación cercana al 40%, y entonces el dólar se elige como ancla", en lugar de usar otros instrumentos, como una política más moderada del gasto público.

En ese sentido, dijo que la falta de una adecuada política fiscal "resultó en una mayor inflación, más allá del debate en torno del Indec, y no precisamente por el crecimiento de los salarios". Ahora, para tener "un repechaje en el acople global, no parece suficiente la estrategia financiera minimalista del Gobierno", agregó.

Pero Frenkel (del Centro de Estudios de Estado y Sociedad) opinó que, aunque exista cierta apreciación cambiaria respecto de 2003, la salida para la "falta de credibilidad hacia el Gobierno pasa por recuperar la confianza en las estadísticas oficiales y, luego, por fijar un objetivo de inflación del 10% para 2010".

"Por errores propios, la Argentina dejó de crecer y la inflación ocupa gran importancia, porque el Gobierno se dedicó a combatir los índices más que el problema. Eso generó el completo aislamiento financiero oficial, que afecta también al sector privado, y la fuga de capitales, producto de la mala calidad de la política económica", expresó Frenkel.

Feletti, en su rol obligado de defensor del rumbo oficial, sostuvo que "hay que buscar métodos más sofisticados para mejorar la competitividad, que no pasan por un salto del tipo de cambio".

"En el actual contexto de crisis mundial, una modificación abrupta del tipo de cambio no mejoraría nuestra situación externa frente a nuestros socios comerciales y alteraría la ecuación fiscal", indicó el funcionario de Economía.

En ese sentido, aseguró que el Gobierno busca recrear un clima "favorable a la inversión, sin afectar la política fiscal que permitió un aterrizaje suave del país frente a la crisis económica global".

En particular, dijo que los instrumentos para rever la baja de la inversión consisten en "volver a los mercados, sobre todo para el sector privado", y "tener un banco de desarrollo, con una mezcla de financiamiento interno y externo". En el terreno de los ingresos, adelantó, "hay que seguir captando la renta exportadora por muchos años más", aunque sin aumentar el nivel de las retenciones, al menos en el corto plazo.

En el sucinto tramo que le dedicó a la autocrítica de la política oficial, Feletti admitió que "no se pudo revertir en estos años la bimonetización que comenzó en 1976", con la dictadura militar.

En el tono amable que mantuvieron durante las dos horas del debate, ante un auditorio repleto de jóvenes economistas, hubo al menos una coincidencia: aún hay margen para adoptar medidas económicas razonables sin necesidad de hacer un ajuste fiscal o monetario que profundice la recesión.

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