Afirman que un espía peruano tenía datos de Argentina y Bolivia

Es el suboficial de la Fuerza Aérea que enviaba información confidencial a Chile.
Mientras Perú espera una respuesta oficial de Chile por el caso de espionaje que elevó la tensión entre ambos países al conocerse la semana pasada, ahora se sospecha que el suboficial peruano que enviaba información a Santiago también manejaba datos sensibles sobre Argentina y Bolivia, reveló ayer el diario chileno La Tercera.

La documentación que poseía el supuesto espía peruano, el suboficial de la Fuerza Aérea Víctor Ariza Mendoza, incluye la apreciación estratégica militar de Bolivia, el proceso de radarización del espacio aéreo argentino y la capacidad de la Fuerza Aérea chilena, según el diario, que accedió en Lima al informe de 380 páginas que Perú envió la semana pasada a Chile.

El documento contiene además testimonios judiciales del presunto espía y las copias de 66 correos electrónicos entre el suboficial y sus enlaces en la capital chilena.

Ese dossier es uno de los cinco tomos que mantiene en su poder el gobierno peruano. En los otros cuatro está el detalle de los documentos que Ariza Mendoza habría enviado a Chile en CD encriptados, que eran remitidos a una casilla postal del Correo Central de Santiago a nombre de José Barrera F., según el diario.

De acuerdo con fuentes oficiales, el gobierno peruano estaría dispuesto a entregar toda la información a Santiago si el Ejecutivo chileno acepta abrir una investigación para establecer responsabilidades y aplicar sanciones. La semana pasada, el presidente peruano Alan García afirmó que Chile tiene actitudes "propias de una republiqueta". El caso enturbió aún más las relaciones entre ambos países, ya tensas por un antiguo conflicto limítrofe desde la Guerra del Pacífico (fines del siglo XIX), y que cobró fuerza con la presentación de la reivindicación territorial de Perú ante el Tribunal Internacional de La Haya.

El canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, dijo ayer que "habrá que esperar" a ver qué dice la nota anunciada por Chile sobre las investigaciones pedidas por Lima, para saber si Perú se dará por satisfecho. "La nota verbal puede decir 'acuso recibo y no me doy por enterado' o 'acuso recibo, decido hacer una investigación y sancionaré al culpable'", explicó al diario limeño El Comercio.

En tanto, el dossier remitido a la Cancillería chilena se inicia con la denuncia interpuesta el 13 de noviembre por Jorge Chávez, fiscal especializado en el crimen organizado. El fiscal pide autorización para abrir un proceso judicial contra Ariza por la "revelación de secretos y espionaje" y lo acusa de lavado de activos por los 3.000 dólares que habría recibido mensualmente desde 2004 a través de remesas enviadas desde Chile.

La denuncia revela que Ariza abrió cuentas en distintos bancos, en los que realizó movimientos por unos 178.000 dólares, una cantidad que "no se justifica con sus ingresos oficiales como técnico de las Fuerzas Armadas Peruanas (FAP)". Según la documentación, Ariza ganaba un sueldo de 500 dólares, y entregaba una mensualidad de 570 dólares a su esposa y una pensión de alimentos de 170 dólares para su hija, además de apoyar financieramente a su pareja, Luz Medileydi Tarrillo. Por eso el fiscal supone "que las grandes sumas de dinero que maneja en sus cuentas provenían del exterior por estar vendiendo información clasificada a otros países".

El informe del fiscal también da cuenta de los viajes que al parecer el suboficial hizo a Chile y Uruguay entre 2004 y 2008, y en los que se presume que se puso en contacto con sus enlaces.

Según Chávez, entre la documentación que poseía Ariza se describe el proyecto Halcón de la FAP (un ejercicio militar conjunto con EE.UU.), y el "Plan Estratégico al 2021", conocido en Perú como el Plan Quiñones. También tenía fotografías clasificadas en los archivos de su computadora.

El dossier detalla en unas 30 páginas el contenido de los cuatro interrogatorios a los que fue sometido Ariza entre el 3 y el 9 de noviembre, en los que el suboficial admite haber entregado información confidencial a cambio de dinero.

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