Afirman que las bombas israelíes contaminaron el suelo de Gaza

Los bombardeos israelíes lanzados sobre Gaza en 2006 y 2009 dejaron concentraciones de metales tóxicos en el terreno, que pueden provocar en la población tumores, problemas de fertilidad y graves efectos sobre los recién nacidos, como malformaciones y patologías de origen genético.
Lo denunció una investigación conducida por New Weapons Research Group (NWRC), una comisión independiente de científicos con base en Italia que estudia el empleo de las armas no convencionales y sus efectos de medio período sobre residentes de las áreas en la que fueron utilizadas.

Según el estudio, estos metales son en particular tungsteno, mercurio, molibdeno, cadmio y cobalto.

El grupo de trabajo del NWRC, precisó un comunicado, examinó cuatro cráteres: dos provocados por los bombardeos de julio de 2006, uno en Beit Hanoun y otro en el campo de refugiados de Jabalia, y dos provocados por bombas lanzadas en enero de 2009 sobre Tufah, un suburbio de Gaza City.

Además analizaron la pólvora residual en el interior del casco de una bomba con fósforo blanco que explotó cerca de un hospital de Al Wafa, en enero de 2009.

El estudio puso en confrontación los niveles de concentración de los metales relevantes en los cráteres con aquellos indicados en un reporte sobre la presencia de metales en el suelo de Gaza de 2002.

Los análisis revelaron anomalías concentradas de estos metales en los cráteres, indicando una contaminación del suelo que, asociada a las precarias condiciones de vida, en particular en los campos de refugiados, expone a la población a riesgos de entrar en contacto con sustancias venenosas por vía cutánea, respiratoria y a través de alimentos.

"Nuestro estudio indica una presencia anómala de elementos tóxicos en el terreno. Por lo tanto hay que intervenir inmediatamente para limitar las consecuencias de la contaminación sobre personas, animales y cultivos", dijo Paola Manduca, portavoz del NWRG.

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