Afirman que la asignación por hijos "alienta el clientelismo"

Un análisis de los doctores en economía, Vicente Massot y Agustín Monteverde, indica que el subsidio a hijos de desocupados y empleados informales tiene varios puntos cuestionables, ya que desprotege a familias numerosas, alienta al clientelismo político y no queda claro de dónde surgirán los fondos para su financiamiento.
"Cristina Kirchner anunció la creación, por decreto, de una nueva asignación de $ 180 mensuales por cada menor de 18 años cuya familias no perciban otro tipo de beneficios. El subsidio fue anunciado como de carácter universal, pero no cubre a padres cuyos hijos reciben otros subsidios y tampoco a empleados formales", indican Massot y Monteverde.

Otro cuestionamiento es que también "discrimina y desprotege a las familias numerosas, al limitarse a un máximo de cinco asignaciones por familia". El informe asegura que "se alienta al clientelismo", ya que el 80% se hará en efectivo y el 20% restante por medio de una tarjeta magnética, para la cual se crearán cuentas en el Banco Nación sin costo.

Uno de los requisitos para acceder a esta asignación, en caso de estar empleado en negro, que el salario informal no supere el mínimo vital y móvil, de casi $ 1.500. "Esto expone a los beneficiarios a arbitrariedades, pues podrían ser eliminados del subsidio sin tener modo de demostrar los reales montos de sus ingresos", advierte el informe.

El impacto de la asignación podría alcanzar un máximo de un punto del PBI, casi $ 10.800 millones si llegara a cubrir a todo el universo de chicos contemplado inicialmente por la medida, pero no queda claro el financiamiento, porque se anunció que los fondos provendrán del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, que se formó con los recursos confiscados a los ahorristas del desaparecido sistema jubilatorio privado.

En ese sentido, Monteverde y Massot alertan que los fondos de la Anses ya se están utilizando para financiar el sector público de la Nación, que además tendrá déficit financiero también el año que viene. "Implica que, tarde o temprano, deberá optarse entre reducir subsidios (y consiguientemente aumentar tarifas), subir impuestos o tomar deuda".

Como aspecto positivo, el análisis indica que el subsidio tendría un fuerte impacto sobre el consumo -sobre todo porque está dirigido a las personas con menor capacidad de ahorro- y la actividad económica, lo que seguramente incidió en la decisión de arrebatarle la iniciativa a la oposición.

Sin embargo, si la financiación se hace con suba de impuestos o de tarifas, buena parte del aumento de consumo de los sectores favorecidos será contrarrestado por una menor demanda de los segmentos poblacionales que carguen con esos mayores costos.

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