La AFIP reclama anticipos pero después no reconoce la inflación

La AFIP reclama anticipos pero después no reconoce la inflación

La falta de reconocimiento de la inflación en los impuestos afecta a todos los contribuyentes, sean personas o empresas. En todo el sistema tributario existen muchos casos que demuestran la desventaja en que se encuentran los sujetos pasivos, obligados al ingreso de los tributos, en relación con el Estado que los cobra. 

Un ejemplo se puede ver en los adelantos que tienen que hacerse de Ganancias, por retenciones y anticipos, y que luego se descuentan de la declaración definitiva impositiva a valores corrientes. Esto provoca  que el Fisco obtenga una mayor recaudación anticipada, que está dada únicamente por la desvalorización de la moneda.

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La inflación mayorista (IPIM), según el INDEC, por el período que fue de junio 2017 a mayo 2018 llegó al 35%. Las empresas que cerraron su ejercicio comercial el 31 de diciembre de 2017 tuvieron que pagar el Impuesto a las Ganancias en el pasado mes de mayo. Cuando confeccionaron la liquidación descontaron los 10 anticipos que previamente debieron ingresar durante el año anterior. El primero de esos anticipos lo pagaron en el mes de junio de 2017, con once meses de anticipación de la obligación definitiva, pero cuando lo descontaron lo hicieron al valor histórico, sin reconocer la inflación del 35% que ocurrió durante esos meses. Si una empresa pagó un anticipo de $ 200.000 en junio de 2017, descontó ese mismo importe casi un año después pero por el efecto de la inflación, en realidad, debería haber computado $ 270.000 (con 35%).

Agravando la situación, el primer anticipo significa el 25% del tributo determinado para el ejercicio anterior, independientemente que se gane o se pierda en el futuro. Lo mismo ocurrió con los anticipos posteriores y con las retenciones que fueron sufriendo todos los meses: se descontaron todos a valores históricos. El gobierno se comprometió a crear una unidad de valor homogénea para reconocer la inflación en cada mínimo que rige en los impuestos; pero luego de la venida del Fondo, este derecho recién se podrá ver en septiembre del 2019, si no se posterga nuevamente.

Anticipos:

En el año 2000, momento de crisis económica, se determinó que el primer anticipo del Impuesto a las Ganancias debía ser del 25%, calculado sobre el impuesto del ejercicio anterior. A este adelanto le siguen nueve anticipos más del 8,33%, que se aplican sobre la misma base imponible. A la base imponible únicamente se le pueden descontar las retenciones sufridas durante el ejercicio. Las empresas están obligadas a ingresarlos en la medida que superen la suma de $ 500; en cambio, las personas físicas si el importe es mayor a $ 1.000, montos que son verdaderamente exiguos.

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El régimen de anticipos prevé que se puedan eliminar o atenuar los adelantos en la medida que se prevea obtener menor resultado en el futuro. La opción, que se realiza desde la página Web de la AFIP, las sociedades podrán ejercerla a partir del quinto anticipo y las personas desde el  tercero. Existe la posibilidad de hacer la gestión desde el primer anticipo, en la medida que se estime que el importe de los adelantos superará en un 40% el impuesto que finalmente se determine.   

Retenciones:

Para el Impuesto a las Ganancias no existe designación como agente de retención por parte de la AFIP, sino que tienen que actuar como tales todos los contribuyentes que efectúen pagos mensuales que superen los mínimos previstos en la Resolución 830 de la AFIP. La mecánica de liquidación obliga a que los pagos se acumulen al mes, para luego compararlos con los mínimos vigentes de cada actividad.

Los puntos más importantes a tener en cuenta en este régimen de retención son los siguientes:

-Reintegro de gastos: cuando se facturen estos conceptos no corresponde practicar la retención, siempre que se demuestre fehacientemente que la operación se realizó por cuenta de terceros y se constate que fueron realizadas las retenciones en el momento del pago original. 

-Cuando se utilicen cheques de pago diferido para abonar una factura, el cálculo de la retención tiene que hacerse en el momento del pago y el ingreso a la AFIP se puede trasladar al momento del débito del cheque. Como fecha límite del depósito de la retención se establece el cuarto mes de la fecha de emisión del comprobante.

-Cuando haya imposibilidad de efectuar la retención (pagos en especie, compensación de saldos, etc.) el beneficiario del pago deberá ingresar un importe equivalente a la suma no retenida, a modo de auto-retención. Además, el agente de retención que no pudo actuar como tal debe dejar constancia del hecho en el aplicativo, tildando la opción “imposibilidad de efectuar retenciones”.

-Cuando en un comprobante haya dos conceptos sujetos a retención, en la oportunidad del pago se calculará la deducción considerando los mínimos y alícuotas que les corresponda a cada uno de ellos. Si no surge discriminación en el comprobante se tiene que aplicar un solo mínimo utilizando la alícuota que como resultado dé el mayor importe de retención.

Por ejemplo, para las transferencias de cosas muebles, el importe de los pagos (sin IVA) a partir del cual hay que calcular la tasa es de $ 142.400 y la tasa que se aplica es del 2%, sobre lo que excede de ese importe. En el caso de prestación de servicios el mínimo asciende a $ 42.700, pero es estos casos se aplican alícuotas progresivas. Las retenciones que sufren las personas físicas son notoriamente mayores a las que se aplican para las empresas. En el caso de empresas unipersonales se consideran también los mismos parámetros que se usan para las sociedades.

A los contribuyentes que no se encuentren inscriptos en el Impuesto a las Ganancias, en el pago se aplicará el porcentaje de la retención, establecida para cada caso, sin considerar importe mínimo exento.

Cuando se abonen retribuciones a los directores de sociedades anónimas o gerentes de SRL, y en los casos en que actúen intermediarios, la resolución 884 de la AFIP establece lo siguiente:

1-Honorarios Directores:

El monto no sujeto a retención de $ 42.700, se computa sobre el importe total del honorario asignado por ejercicio comercial. No debe retenerse sobre el importe de honorario exento, ya que ese monto no lo deduce la sociedad en su cálculo del Impuesto a las Ganancias. De esta forma el impuesto lo abona un solo sujeto (la sociedad o el director). En los casos en que el honorario se cancele en cuotas, la retención deberá determinarse en el momento de la asignación sobre el total aprobado y practicarse en oportunidad de efectuarse el primer pago. De resultar el monto de la primera cuota inferior al de la retención determinada, la misma corresponderá practicarse hasta el límite del importe de la referida cuota, debiendo detraerse del importe de las cuotas siguientes la diferencia de la retención no practicada anteriormente. No tiene que efectuarse retención sobre los anticipos de honorarios que se paguen a cuenta de la aprobación definitiva de la asamblea. Luego, para no generar reclamos de la AFIP, la aprobación del honorario debe ser sobre el importe total anticipado y tiene que figurar en un acta con todos los datos de las autoridades.

2-Intermediarios:

Cuando las retribuciones que se paguen a los intermediarios que intervienen en la enajenación de bienes muebles, no se encuentren discriminadas en la respectiva factura o documento equivalente, los adquirentes deberán actuar como agentes de retención únicamente con relación al importe que resulte de aplicar la alícuota del 6% sobre el importe total de la operación que deba abonarse a los intermediarios. Se presume que el indicado porcentaje corresponde a la retribución de los intermediarios por su actuación.

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