Se afianza en Chile Enríquez-Ominami

Confirma una encuesta que ya alcanzó a Frei; empataría con Piñera en un eventual ballottage
SANTIAGO, Chile.- Cuando faltan poco más de 50 días para las elecciones, una nueva encuesta confirmó ayer lo que todo Chile empezó a sospechar en las últimas semanas: el candidato independiente Marco Enríquez-Ominami alcanzó al abanderado oficialista, Eduardo Frei, y está en una mejor posición para enfrentar al opositor Sebastián Piñera en un eventual ballottage, previsto para el 10 de enero del próximo año.

De acuerdo con el sondeo del diario El Mercurio y la empresa Opina, realizado en las tres mayores ciudades del país, Piñera lidera las preferencias (38%), mientras que Frei y Enríquez-Ominami se encuentran en empate técnico (22,8%-21,5%), lo que da cuenta de la estrepitosa caída del ex mandatario y la tendencia al alza del diputado. Las cifras confirman las lecturas que arrojaron diversas encuestas menores llevadas a cabo durante las últimas dos semanas.

El comando de Frei, sin embargo, se ampara en un leve resquicio que quizá pueda resultar decisivo: ninguno de los sondeos que ponen al diputado por encima del senador incluye la opinión de los sectores rurales, histórico bastión electoral de la Concertación.

La gran sorpresa está en la predicción del ballottage, en el cual, según la encuesta, Piñera pierde terreno frente sus dos eventuales competidores. Ante Frei, registra sólo una leve ventaja (42,5 contra 38,1%), mientras que con Enríquez-Ominami marca un sorprendente empate técnico (42,9 a 40,3%), lo que convierte al independiente en la carta más competitiva para enfrentar el empresario.

"Esto confirma que en segunda vuelta somos los únicos capaces de derrotar al candidato de la derecha, y anuncio que lo vamos a hacer", prometió Enríquez-Ominami.

Ante la certeza de que el resultado no se definirá en la primera vuelta, hay quienes prevén escenarios insospechados para el ballottage. Según Jorge Schaulsohn, uno de los fundadores de la Concertación, hoy devenido aliado de Piñera, la potenical derrota de Frei en primera sería decisiva para el candidato de la derecha. "Las encuestas de segunda vuelta no reflejan el descalabro que va a quedar si Frei sale tercero. Ese día el "país Concertación" que conocemos se disuelve, y en ese escenario a Piñera le resultará mucho más fácil ganarle a Enríquez-Ominami", dijo.

Según el comando de Piñera, ya resignado a un desempate, la estrategia para enero está definida: se insistirá en el discurso de una Concertación desgastada, en caso de enfrentar a Frei, mientras que se plantearán los riesgos que implica la orfandad partidaria de Enríquez-Ominami, si fuera éste el rival.

La desesperación en las filas de la Concertación ha convertido los números y las encuestas en un verdadero dolor de cabeza. Mientras una parte de la agrupación sugiere una "refundación" liderada por Michelle Bachelet, en el palacio de La Moneda sólo se hacen una pregunta: ¿cómo hacer para transferir, aunque sea una parte de la popularidad de la mandataria y de su principal estrella, el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, a la alicaída candidatura de Frei?

Hasta ahora, la postura había sido repetir, una y otra vez, que el único capaz de continuar con la labor y el sello social de Bachelet era el senador demócrata cristiano.

Ayer, acaso a sabiendas de que alcanzar el ballottage costará más de lo pensado, el oficialismo echó mano del más básico pero útil de los apoyos: el propio Velasco acompañó a Frei en un recorrido "puerta a puerta", lo que desató la ira de la oposición. "En un buen gobierno son los presidentes los que deben apoyar a los ministros, y no al revés", se quejó Piñera.

Así, comenzaron a escucharse los primeros susurros de un nuevo rumor, de esos que en Chile huelen a profecía: de continuar la nube negra encima del candidato oficialista, Velasco abandonaría el gabinete para asumir un alto cargo en la campaña.

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