Afganistán: el presidente cede a la presión mundial y acepta ir a balotaje

Tras la anulación de votos por fraude, el líder afgano no ganó en primera vuelta.
Tras el recuento de votos que anuló casi un tercio de los sufragios emitidos en los comicios presidenciales del 20 de agosto por sospechas de fraude, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, cedió a la presión internacional y aceptó ir a una segunda vuelta contra su rival Abdullah Abdullah, el 7 de noviembre.

La decisión abriría la puerta a que Estados Unidos envíe más tropas a ese país, algo que se negaba a hacer bajo un gobierno acusado de fraude y corrupción.

La Comisión Independiente Electoral (IEC) informó ayer que las anulaciones de los votos fraudulentos de los comicios del 20 de agosto hicieron pasar a Karzai de 54,6% de votos, según los resultados provisionales, a 49,67%, o sea, unas pocas décimas de punto por debajo del 50% que le hubiera evitado ir a una segunda vuelta.

El organismo, considerado afín a Karzai, no dio datos sobre el resultado del ex canciller Abdullah -que según los resultados provisionales obtuvo un 28%-, pero explicó que dará más información hoy en una conferencia de prensa.

La decisión se anunció un día después de que la Comisión de Reclamaciones Electorales (ECC), apoyada por la ONU, transmitió a la IEC las conclusiones de sus investigaciones sobre las numerosas demandas por irregularidades. Los investigadores hallaron "pruebas claras y convincentes de fraude" en 210 centros electorales, por eso ordenaron la anulación de casi un tercio de los votos.

El presidente de la IEC, Azizulá Lodin, dijo que se decidió convocar al balotaje para no dejar por más tiempo "al pueblo de Afganistán en la incertidumbre".

Karzai acató enseguida este anuncio, y lo consideró un "progreso para la democracia". "Este no es momento para discutir las investigaciones, es momento de avanzar hacia la estabilidad y la unidad nacional", declaró en rueda de prensa. "Llamo a la nación a convertir esto en una oportunidad de reforzar nuestra resolución, para avanzar y a participar en la nueva ronda electoral", agregó.

Así, el mandatario aceptó por primera vez que no alcanzó la mayoría absoluta para su reelección y cambió su posición, hasta ahora reacia a una segunda vuelta. La comunidad internacional había aumentado la presión sobre Karzai durante los últimos días para que aceptara que no contaba con el 50% de los votos. Se temía que el presidente no admitiera este resultado, lo que podría potenciar la inestabilidad en el país, donde la insurgencia de los talibán plantea cada vez más dificultades a las tropas de la coalición internacional.

"Los afganos han ganado la primera vuelta de las elecciones y los felicito por eso", dijo Karzai a la prensa, acompañado por el enviado especial de Estados Unidos, Kai Eide, y el senador demócrata John Kerry, presidente del Comité de Relaciones Exteriores de la cámara alta estadounidense, y un importante aliado del presidente Barack Obama en política exterior.

Karzai rechazó también la posibilidad de formar una coalición gubernamental con Abdullah, con la que se especulaba en los últimos días, pues "no tendría legitimidad", según argumentó.

Abdullah, a su vez, está "totalmente dispuesto a participar" de la segunda vuelta, dijo su portavoz.

Desde Washington, Obama se declaró satisfecho por la aceptación de Karzai y remarcó que sienta un "precedente importante para la nueva democracia en Afganistán. La Constitución afgana y sus leyes se han fortalecido".

Obama reveló que habló por teléfono con Karzai para felicitarlo. Pero no decidió aún si enviará refuerzos a Afganistán antes de la segunda vuelta, agregó su vocero.

Más de 100.000 soldados extranjeros, entre ellos 68.000 estadounidenses, están desplegados en Afganistán, donde la situación militar se deteriora cada día. El jefe de las tropas de EE.UU. pidió el envío de entre 30.000 y 40.000 hombres más para reforzar la lucha contra los talibán.

El premier británico Gordon Brown y el presidente francés Nicolas Sarkozy destacaron que Karzai demostró que es un "estadista" al aceptar la segunda vuelta. También saludó su decisión el jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, aunque insistió en que el balotaje deberá ser "creíble" y arrojar un resultado "legítimo".

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