¿Afectará la gobernabilidad en Córdoba?

Schiaretti descartó una sumatoria K, celebra que la UCR no acuerde con Juez y espera no perder por mucho. Por Roberto Battaglino.
Ya casi no habrá tiempo ni lugar para hablar del manoseo de las instituciones y el cambio de reglas de juego a mitad del partido. No porque no sea gravísimo, sino porque el sorpresivo adelantamiento de las elecciones nacionales, con la consecuente eliminación de instancias democráticas como la selección de candidatos, no calará hondo en la sociedad.

Son muy grandes las franjas de población a las que les importa poco y nada cuándo y cómo se vota, así que parece no quedar otra que empezar nomás con la campaña electoral, en la que está en juego bastante más que la renovación de medio Congreso.

En Córdoba, el fin de semana fue de teléfonos calientes.

A Juan Schiaretti se le pasó el enojo del viernes al mediodía por ser "el último en enterarse" y se puso a diseñar la estrategia de una lista que contenga a todo el PJ, haga equilibrios de manera tal que no aparezca ni pro ni anti K y lo ponga a él mismo al frente de la campaña.

"El candidato es Juan, con una lista que contenga a todo el peronismo y alguna sorpresa con las mujeres o la gente del interior", graficó uno de sus operadores.

La contención incluye conversaciones con Riutort y una posible reunión con José Manuel de la Sota (un par de legisladores y ex ministros están organizando la cumbre de los líderes del PJ cordobés).

En la Casa de las Tejas sostienen que ellos se habían fijado dos objetivos: que la oposición vaya dividida y lograr algún candidato en condiciones de dar batalla a Luis Juez. Se dan por satisfechos de estar casi a punto de conseguir el primero y sobre el segundo ya se pronunció el propio Schiaretti en un comunicado oficial: "El PJ no tiene candidatos instalados".

Aunque parezca un paraguas abierto con mucha anticipación, el gobernador no sólo ensaya una hipotética justificación de un resultado adverso sino que les manda a decir a los radicales que no vayan a olvidarse de que pueden ser segundos si van solos. Hasta ahora, muchos radicales han comprado ese razonamiento.

Schiaretti pretende provincializar la elección y la oposición cree que la discusión será nacional, por lo que lo más problable es que sea un mezcla de ambas.

Así como Néstor Kirchner instaló el viernes el eje de la campaña nacional en el concepto de "gobernabilidad", que –traducido– "si perdemos, se pudre todo, nos vamos y se viene el caos", en Córdoba también el debate de la "gobernabilidad" sobrevolará la campaña.

En las huestes de Schiaretti sostienen que más allá de una derrota, no hay riesgos para la continuidad. Si es muy dura la caída, quedarán debilitados, pero sin riesgos de una hecatombe. Y mandan la pelota para otra cancha: la de Daniel Giacomino, el intendente de la ciudad de Córdoba que debe "decidir" esta semana qué fusil le manda a empuñar el ejército K.

La presencia de los Kirchner por estas tierras es una incógnita. Néstor seguramente pondrá todos los cañones en la madre de las batallas, la provincia de Buenos Aires. Cristina viene pasado mañana por la estatización de la Fábrica Militar de Aviones y se especula con que pueda anunciar una rebaja del cinco por ciento en las retenciones a la soja, como una señal más del lanzamiento de campaña.

En la Casa de Gobierno creen que esa medida se concretará en los próximos días, pero descreen que el anuncio sea en Córdoba. En realidad, los schiarettistas esperan que los K vengan lo menos posible antes de junio.

Además, los operadores de Schiaretti descartan de plano la hipótesis K de llevar una sola lista de senadores para enfrentar a Juez y varias colectoras como diputados.

¿Dogmas? Juez, además de ser el único que está en campaña desde hace un año y medio, tiene la enorme ventaja de que sólo debe esperar una respuesta del radicalismo, ya que el armado y desarmado de sus listas pasa exclusivamente por él.

Los radicales siguen divididos entre los que quieren compartir con Juez una posible paliza al PJ y los que prefieren apostar solos a un resultado que les deje alguna esperanza de recuperar el poder. En la UCR presentan la discusión como un dogma, en un partido que sólo tiene dogmas cuando no está en el gobierno.

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