"No nos afectará", afirmó Kirchner sobre la crisis

Néstor Kirchner apareció ayer en público, durante un acto de la FAM, para hablar de la crisis financiera. En la foto, con Daniel Scioli y los intendentes Julio Pereyra y Alberto Descalzo.

En el peor día de la crisis financiera, Néstor Kirchner regresó ayer a la vidriera para desplegar el «speach» oficial según el cual el «modelo argentino», el que combinó neokeynesianismo y ortodoxia fiscal, mantendrá al país a salvo del derrumbe global.

«La Argentina va a seguir creciendo» pronosticó el ex presidente en su primera aparición pública luego del acto frente al Congreso nacional, a mediados de julio, 48 horas antes del voto «no positivo» de Julio Cobos que sepultó la Resolución 125 que fijaba retenciones móviles.

El «lunes negro» para los mercados que el patagónico eligió para reaparecer fue producto de una casualidad. Su presencia, ayer, en La Plata, para inaugurar una sede de la FAM, estaba agendada desde hacía varios días. Y la usó para defender la política oficial.

Intendentes

Fue un escenario inusual para esos asuntos: un desfile de intendentes bonaerenses, tanto del PJ como de la UCR anti K, y Daniel Scioli como anfitrión. También Florencio Randazzo y la cúpula de la FAM, Julio Pereyra, y Alberto Descalzo, de la filial bonaerense.

Pidió, ante ese auditorio, cautela. «No nos alegramos por la situación internacional», indicó, pero en el párrafo siguiente aprovechó para cuestionar a los analistas y economistas «de las escuelas ortodoxas» que criticaban las soluciones, con participación del Estado, de los países emergentes.

Se refería, claro, a la Argentina. No se privó, claro, de un sablazo: «No hay que confiar en consultores y analistas que no supieron ver esta crisis», castigó.

«Estamos viendo momentos donde se prenuncia en el mundo una recesión. Creo que hay mucha especulación, pero tenemos que seguir atentos», afirmó, cauto, y lejos del tono burlón que Cristina de Kirchner usó ante empresarios de EE.UU. en su visita a Nueva York.

Volvió, con ese contexto, a su poema preferido: «Si sabemos capitalizar la experiencia de 2001 -señaló- y la pluralidad, si entendemos que hay que tener visión neokeynesiana la Argentina va a seguir creciendo».

«Tenemos que estar atentos. Es una etapa en donde se debe conservar el plano fiscal y la noción keynesiana que permite acelerar la economía», agregó.

Y puntualizó que los países centrales golpeados por la crisis tuvieron como «primera solución» la intervención del Estado, tal como hicieron EE.UU. y varios países europeos, entre ellos Alemania, que salieron al rescate de entidades bancarias y financieras.

Luego mechó otra referencia a la crisis argentina de principiosde esta década. «Esta vez no nos toca sufrir el ir y venir de los capitales especulativos», dijo.

Elogio

Pero así como defendió el modelo neokeynesiano de intervención estatal, Kirchner también elogió la solidez macroeconómica del país producto del superávit fiscal y del superávit comercial, capítulos que consideró «valores fundamentales» para el desarrollo de la economía.

«La Argentina tiene valores fundamentales que logró con mucho esfuerzo», dijo y enumeró: «El superávit fiscal primario, un producto bruto interno que creció más de 50% y el superávit comercial que ya está, a pesar de todas las contingencias, en cerca de 8.300 millones de dólares».

Aportó, para reforzar su posición, un dato: Brasil, señaló, «tiene un déficit de 1,7%».

«Fue un gran esfuerzo de todo el país», señaló aunque, en rigor, escondió un autoelogio. Se sabe que Kirchner se asume a sí mismo como «el ministro de Economía» y, por tanto, el artífice y promotor de las operaciones y los lineamientos en materia económica.

Comparativo, se refirió a que el derrumbe de Lehman Brothers fue superior, en volumen, al default declarado por la Argentina a fines de 2001, durante la presidencia interina de Adolfo Rodríguez Saá.

Hizo, además, una referencia a la caída en los precios de los commodities: «Es una situación difícil, los precios siguen siendo interesantes». Ese indicador es especialmente sensible para los planes oficiales: de eso depende, en buena medida, la solidez fiscal de 2009.

Sobre la Bolsa pidió «que tener en cuenta que los que mueven las acciones no son locales, sino las ADR y las que cotizan internacionalmente». Es decir: los certificados de acciones locales que cotizan en el exterior.

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