Los aeronavegantes, entre los jueces, un cerrajero y Aníbal F.

Los aeronavegantes, entre los jueces, un cerrajero y Aníbal F.
Un comisario le dijo al juez que llame al jefe de Gabinete cuando no podía entrar al sindicato.
Por segunda vez en la misma semana, un juez nacional ayer no pudo ingresar a la sede la Asociación Argentina de Aeronavegantes bajo presión sindical y política, que incluyó un sugestivo pedido para que se comunicara con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Era cerca del mediodía, cuando el juez José Sudera intentó cumplir un fallo de la Sala IV de la Cámara Nacional del Trabajo, que ordenó poner en funciones a la Comisión Directiva del gremio, enrolada en la opositora Lista Celeste. Pero un grupo de personas armó una barrera humana y bloqueó las puertas del sindicato. Al final, el juez se tuvo que ir sin lograr su objetivo.

El miércoles pasado le había pasado algo similar a la jueza Beatriz Ferdman. También había gente apostada en la puerta, pero el operativo quedó suspendido porque le avisaron que había sido "recusada" por una supuesta amistad con uno de los abogados de la Lista Celeste. Por esa razón, la causa pasó al juez Sudera.

Ayer, el nuevo capítulo de esta historia comenzó a las 9,30 cuando el magistrado fue a la comisaría de la zona -en Lavalle 1958- para pedir apoyo policial para ejecutar el fallo. Allí se reunió con el comisario José Villamayor y el subcomisario Marcelo Amarilla, quienes le informaron que no disponían de patrulleros.

A pesar de esta limitación, según quedó escrito en el acta, el juez se trasladó igual hasta el sindicato, pero lo encontró rodeado de "personas no identificadas".

El juez tocó timbre varias veces. Y también golpeó la puerta. Pero ante el hecho de que nadie respondía, le ordenó a un cerrajero que rompiera la cerradura para entrar. Entonces, el cerrajero sacó la máquina perforadora y buscó dónde conectarla. Así, el único enchufe que encontró fue el de una verdulería, a unos 20 metros del sindicato. Pero la máquina enseguida dejó de andar: el enchufe apareció destruido y el acceso a la verdulería quedó bloqueado por el grupo de personas que custodiaba la entrada del sindicato.

Ante el clima de tensión que se estaba creando, el juez llamó a la comisaría. Y luego de esperar "largos minutos", según el acta, se presentaron el comisario Villamayor y el subcomisario Amarilla. Estaban vestidos de civil y sin móviles de apoyo.

Ahí el juez le pidió al comisario que abriera la puerta y se generó el siguiente diálogo entre ellos:

-Señor juez, dice el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que lo llame- le informó el Comisario.

-Soy juez nacional, no corresponde que lo llame- respondió.

-¡Pero yo tengo directivas!- insistió el comisario.

-Bueno, yo le imparto otra directiva. Franquéeme el acceso al inmueble- replicó el juez.

Entonces, el comisario golpeó la puerta del sindicato. Como nadie respondió, dijo que labraría de oficio actuaciones por resistencia a la autoridad. Y se retiró del lugar, sin intentar otro recurso.

Ante la insólita situación, el juez decidió irse a su despacho. Y allí puso en funciones por seis meses a los integrantes de la Lista Celeste. Así cumplió formalmente con el fallo de la Cámara. Pero la oposición no pudo ejercer su derecho.

La incógnita es quién está adentro de la sede sindical. El 7 de diciembre el Ministerio de Trabajo intervino el gremio y nombró un "delegado normalizador". Pero después la jueza Ferdman anuló esa decisión. Y el mandato de la conducción oficial está vencido.

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