Aerolíneas, el saldo en rojo de la visita a Madrid

La comitiva argentina no llegó a tiempo para cerrar un acuerdo con Marsans.
La presidenta Cristina Fernández se fue de Madrid con el pan, pero sin la torta. Afianzó sus relaciones con el Gobierno español, pero dejó en el tintero el principal tema de su agenda del viaje: no pudo ponerle el punto final al proceso de nacionalización de Aerolíneas Argentinas.

"Creo que estamos bien encaminados y no tiene sentido ponerle plazos a una negociación. Demorará lo que tenga que demorar y ojalá terminemos todos conformes", le dijo Julio de Vido ayer a Clarín, sobre las negociaciones con el grupo Marsans, propietario de firma antes de la expropiación.

Lo que se está resolviendo es las garantías que debe presentar Argentina a Marsans y Airbus para demostrar que puede financiar la compra de los aviones a la fabricante, con quien Marsans tenía un acuerdo previo. Se discute, también, el plazo de entrega de las aeronaves.

Fuentes cercanas a la negociación informaron ayer a la agencia de noticias española EFE que "en las próximas horas" podría sellarse el acuerdo. Y que sólo quedan por solucionar "flecos pendientes de menor entidad". Afirmaron, además, que si es que se llegara a un acuerdo, lo harán público dentro de unos días.

En Marsans, empresa dueña de Air Comet, confiaron que el convenio con Aerolíneas podría cerrarse la semana próxima.

Mientras tanto, los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y de Cristina Fernández se ocuparon de demostrar que las negociaciones no dañó el vínculo entre los países. "No ha habido tensión en las relaciones bilaterales. No confundamos un problema difícil", dijo Rodríguez Zapatero el lunes.

Un alta fuente argentina contó a Clarín que el gobierno español podría "ayudar a gestionar financiación" para que el Gobierno argentino pueda hacerse cargo del contrato con Airbus.

Los dueños de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual, y presidente y vice de la Confederación Empresarial, estuvieron en la cena del Palacio Real y apenas intercambiaron fríos saludos con algunos de los funcionarios argentinos.

Sin embargo, Julio De Vido afirmó ayer que las conversaciones con los empresarios españoles "vienen bien".

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