Aerolíneas perdió en julio casi 10 millones de pesos por día

Fueron 299,52 millones en el mes; en el sector dicen que es el rojo mensual más alto de su historia
Quienes frecuentan la quinta de Olivos dicen haber visto, hace diez días, a Néstor Kirchner al borde de la explosión temperamental. Fue cuando Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas Argentinas puesto hace un mes y medio en el cargo como gesto gubernamental para el camionero Hugo Moyano, admitió públicamente que la empresa había perdido 1100 millones de pesos en el primer semestre del año. El diputado electo mandó callar a Recalde. Pero, probablemente, tenga nuevos motivos para la rabieta: según números preliminares internos, Aerolíneas perdió 78 millones de dólares en julio pasado (299,52 millones de pesos). Es decir, $ 9,66 millones por día.

Las cosas no están bien en el cielo nacional. La nieve y el hielo complicaron las operaciones en algunos aeropuertos turísticos, como el de Ushuaia, y se sumaron, el mes pasado, a los efectos devastadores de la gripe A. Resultado: la empresa tuvo, según los memoriosos del sector, la pérdida más importante de su historia, una comparación que en realidad es difícil de hacer en números constantes por las variaciones del dólar, pero supera ampliamente a otros dueños durante las peores épocas. El gobierno español llegó a perder casi 500 millones de dólares por año (unos 41 millones por mes) antes de 2001; American Airlines, más de 300 millones en 1999, e Iberia, alrededor de 200 millones anuales a mediados de los 90.

De todos modos, el contraste más irritante para quienes soñaban con una Lufthansa argentina parece estar en el siguiente detalle: la pérdida más fuerte que habían tenido los españoles de Marsans, los últimos dueños, había sido de US$ 60,6 millones en junio de 2008, mes en que se retiraron operativamente de la empresa. Un número inferior al actual y de impacto predecible, porque el petróleo estaba entonces arriba de los US$ 140 el barril de Texas, más del doble del cierre del viernes. El combustible es uno de los insumos más relevantes en esta industria.

Hay que decir, además, que el monto de julio no incluye las compras de aviones, que fueron pagadas con otras partidas del Tesoro. Tampoco las amortizaciones de capital, que se agregan a fines de año. Se trata, por lo tanto, sólo de lo que se conoce como "pérdidas de explotación". Es decir, ingresos menos gastos. Consultados, en un despacho oficial ratificaron a LA NACION los $ 300 millones de déficit: "Anda más o menos en eso".

La alarma cundió en los últimos días en el Gobierno. Lo explicaba, según testigos de la empresa, la cara con que Recalde volvió, hace dos lunes, de una reunión en el Ministerio de Economía, adonde había ido con una lista de pedidos. Recalde se enfermó de gripe al día siguiente y volvió la semana pasada a trabajar. Justo en el momento en que, desde Olivos, se habría tomado una decisión que, ante la consulta de este diario, en el Gobierno negaron: un próximo decreto de necesidad y urgencia para cederle a Aerolíneas una nueva partida por $ 400 millones. "No hay nada de eso", dijeron en la empresa.

Sus últimas reacciones muestran que a Kirchner le cuesta entender el porqué de tanto déficit. Parte de la explicación puede entreverse en comparaciones, como la que consigna que Aerolíneas tiene 280 empleados por avión y que ese ratio llega a 155 en el grupo LAN, a 150 en la brasileña Gol, a 180 en TAM y a 71 en firmas de bajo costo, como Jet Blue.

Esperando al piloto

La llegada de Recalde, hijo del diputado y abogado de la CGT Héctor Recalde, promete intensificar la pelea interna gremial. Moyano tendrá que lidiar con quien fue su aliado, pero que se ha convertido, a fuerza de concesiones desde la Secretaría de Transporte, en su álter ego aeronáutico: Jorge Pérez Tamayo, presidente de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas. El poder de Pérez Tamayo le fue explicado hace cuatro meses, de manera cabal, a un aspirante a gerente de Aerolíneas que fue citado, para la entrevista laboral, en un extraño ámbito de reunión: el restaurante Happening, de Puerto Madero. El aspirante esperaba la llegada de directivos de la compañía y se sorprendió al ver que su entrevistador era el piloto. La charla fue dura, como todo lo que encara Pérez Tamayo: "¿Quién sos?"; "¿Quién te manda?"; "Las cosas son así".El ejecutivo pasó con éxito el examen.

Comentá la nota