Aerolíneas: pérdidas de agosto rondarían $ 300 M

Aerolíneas: pérdidas de agosto rondarían $ 300 M
• Siguen los despidos de «opositores» (ahora son azafatas)
Aerolíneas Argentinas habría perdido $ 300 millones durante agosto, o sea, unos u$s 2,5 millones diarios. Si bien la cifra no fue confirmada por los voceros habituales de la empresa reestatizada, fuentes internas de la compañía sostuvieron que el déficit durante el octavo mes del año fue ése.

Los informantes aseguran que las promociones a las que apeló la aérea para intentar llenar sus aviones, junto a la persistencia de las condiciones externas que hicieron desplomarse el turismo interno y externo, contribuyeron a que los ingresos de Aerolíneas fueran bajísimos. Por eso, la pérdida habría sido aún mayor que la de julio, tradicionalmente uno de los peores meses del año. Fuentes de la empresa afirmaron que «hasta el 20 de setiembre no se podrá saber a cuánto ascendió la pérdida», y recordaron que el mes anterior se habló de u$s 78 millones, que resultaron ser -según lee las cifras la conducción de Aerolíneas- «apenas» de u$s 63 millones.

El monto se sumaría a las pérdidas acumuladas de la empresa durante el año, que rondarían ya los $ 2.000 millones.

El dato se suma a otro también preocupante: según fuentes gremiales, la conducción de la empresa -claramente «orientada» por el jefe del gremio de los pilotos, Jorge Pérez Tamayo- habría comenzado a despedir auxiliares de a bordo.

¿Estas desvinculaciones corresponden al «plan de racionalización» anunciado por el presidente de Aerolíneas, Mariano Recalde? Todo parece indicar que no: según esas fuentes, los despidos corresponderían en su totalidad a afiliados del gremio AAA, pero que pertenecerían a la Lista Celeste que perdió por un voto las últimas elecciones a manos del sector que encabeza Ricardo Frecia.

La «Celeste» tendría afinidad con Ricardo Cirielli, es secretario de Transporte Aerocomercial y que luego volvió a ocupar la secretaría general de APTA, el sindicato que nuclea a los técnicos. Cireilli incluo creó la ATCPA, cuyo domiciloi era el mismo que el de APTA, en la localidad de Ciudadela. Sin embargo, voceros de la empresa aseguraron que se trató de «despidos por razones disciplinarias».

Es conocida la enemistad entre Cirielli y Pérez Tamayo, quien logró en los últimos tiempos sumar a sus huestes a Frecia, su par de AAA, que representa a la mayoría de los tripulantes de cabina. Por eso, las sanciones parecen más un acto de venganza entre gremialistas y una demostración de poder por parte de Pérez Tamayo en su guerra con Cirielli que una búsqueda de la eficiencia empresarial.

Cabe recordar que, tal como adelantó este diario, Aerolíneas Argentinas completó el despido de 60 pilotos llamados «carneros» por sus pares de APLA, y cuyo pecado había sido volar cuando Pérez Tamayo decidiera la «guerra total» contra el grupo Marsans, que culminó con la confiscación de la aérea.

En tanto, y a pesar de que Recalde acompañó al secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, a Brasil para -en teoría- concretar la compra de una veintena de aviones Embraer para sus rutas de cabotaje, la falta de fondos de la aerolínea está impidiendo que se cierre la negociación con Airbus, por la adquisición de trece aeronaves.

Cuando era dueño de Aerolíneas, Marsans había firmado un contrato con la fabricante europea de aviones comerciales para la compra de 70 máquinas, entre ellas, un par de «superjumbos» A-380. La confiscación hecha por el Gobierno de los Kirchner de la propiedad de Aerolíneas hizo que los españoles renegociaran su acuerdo con Airbus; de los 70 aviones, Marsans (que sólo tiene a Air Comet como empresa aérea) adquirirá sólo diez (todos ellos bimotores A-330) y reservó otros trece (seis A-340, siete A-330) para Aerolíneas.

La negociación con Airbus la lleva el secretario legal y técnico del Ministerio de Planificación, Rafael Llorens, pero el funcionario de Julio De Vido no logró convencer a los europeos de que Aerolíneas generará el «cash flow» necesario como para pagar los aviones. Así las cosas, Marsans se abrió de la negociación y avanza en su demanda ante el CIADI para obtener una compensación por parte del Estado argentino de los bienes confiscados. Desde ya, esa cuenta la pagará algún futuro Gobierno, lo mismo que el gigantesco déficit operativo que genera Aerolíneas Argentinas mes a mes, con el consiguiente agujero en las cuentas fiscales.

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