Aerolíneas: no hubo acuerdo y España reclama "una solución"

Aerolíneas: no hubo acuerdo y España reclama
El jefe de gobierno español y la Presidenta argentina coincidieron en destacar la buena relación bilateral. Pero la situación de la línea aérea cruzó el encuentro entre ambos. El canciller español pidió una "solución satisfactoria" para la empresa.
El primer día de la visita oficial de la Presidenta a España comenzó con una bomba, real e inesperada, colocada por ETA en las afueras de Madrid. Y terminó con la desactivación de otra bomba, la informativa, con la que el Gobierno argentino esperaba consagrar su gira madrileña.

"El acuerdo por Aerolíneas no se cerrará ni hoy ni mañana", confirmó el ministro Julio De Vido a Clarín cuando se retiraba del Palacio de La Moncloa, al caer la noche.

Si sobre el primer artefacto, que al menos no dejó víctimas (ver pág. 20) sólo cabe "el repudio y la solidaridad" que reiteró la Presidenta a lo largo de la jornada, que no haya estallado el segundo fue la única mácula que dejó un día en que los gobiernos argentino y español intercambiaron elogios mutuos y acordaron seguir consolidando su relaciones a diferentes niveles.

En conferencia de prensa, José Luis Rodríguez Zapatero calificó la situación de las inversiones españolas en Argentina como "positiva en el 99% de los casos" y definió al proceso de expropiación de Aerolíneas Argentinas a la empresa Marsans como un tema "complicado" "difícil" sobre el que "tenemos discrepancias". Aunque manifestó su confianza en que "tengamos un buen final".

Cristina Kirchner, por su parte, se refirió a la expropiación como "una decisión que me hubiera gustado no tener que tomar" pero que fue inevitable "para dar continuidad a un servicio público indispensable". Ella también se refirió al caso de Aerolíneas como "el 1%" en que hay desacuerdo.

Una fuente española que presenció el diálogo privado entre Cristina Kirchner y Zapatero insistió en que el conflicto generó "rispidez" en la relación bilateral los últimos meses y que los presidentes acordaron "abrir un paraguas" mientras se resuelve y "darle un nuevo impulso a la relación".

Una segunda fuente de La Moncloa, también presente en el encuentro, aseguró que al Gobierno español "no le importaba tanto que se resuelva todo durante la visita" de Cristina. Y recordó las palabras que Zapatero había utilizado ante este enviado en la Cumbre Iberoamericana de octubre pasado en El Salvador. "Una solución en mutuo beneficio", pidió entonces el presidente español. "El anhelo sigue siendo el mismo", explicó la fuente. El canciller Miguel Angel Moratinos lo puso ayer en blanco sobre negro: dijo que España espera que Marsans obtenga una solución "satisfactoria".

Cristina y Zapatero dialogaron cerca de una hora en el moderno "salón Tapiés" de La Moncloa, llamado así por las obras del pintor catalán Antoni Tapiés que decoran sus paredes. Del lado argentino, estuvieron Jorge Taiana, Julio De Vido, Carlos Tomada, Lino Barañao, el embajador Carlos Bettini y el vocero Miguel Nuñez. Entre los españoles, se sentaron Moratinos, Cristina Garmendia (Ciencia e Innovación), Bernardino León (secretario general), Milagros Hernando (encargada de política internacional de la Presidencia), el embajador Rafael Estrella y el vocero Juan Cierco.

Ambos presidentes valoraron como "muy positiva" la llegada al poder de Barack Obama en EE.UU., y en especial sus primeros gestos en favor del "multilateralismo". Y acordaron trabajar en la búsqueda de consensos para llevar una posición común para la reunión del G-20 de abril en Londres.

Zapatero habló de tres objetivos compartidos: "la necesidad de reformar el FMI y el Banco Mundial para que tengan una composición más equilibrada y equitativa", concertar un sistema de "supervisión del sistema financiero internacional" y "acabar con los paraísos fiscales". Cristina bregó por una modificación en las Naciones Unidas, para que "los países más poderosos deban acatar sus decisiones, igual que los más débiles".

Más relajado, Zapatero agradeció a los argentinos por los servicios de Lionel Messi para el Barcelona, del que es hincha. Fue un día repleto de gestos públicos para mostrar que la relación sigue intacta. "Seguiremos respaldando a las empresas españolas para que inviertan en la Argentina", bendijo Zapatero. Era la frase más esperada por los argentinos.

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