Aerolíneas: la financiación es la clave para poder cerrar el acuerdo.

La española La Caixa, accionista de Repsol, participaría de la operación.
Un acuerdo entre el Gobierno y la empresa española Marsans, que ponga fin al prolongado conflicto generado por la estatización de Aerolíneas Argentinas y Austral, está a punto de ser firmado o bien podría demorar varios días, incluso semanas. Las dos versiones son igual de posibles, al menos si se atiende a la fuente consultada: en los dos casos, se trata de hombres del Gobierno.

En el Palacio de Hacienda, a la altura de los pisos donde están el Ministerio de Planificación y la Secretaría de Transportes, aseguran que la negociación demorará mucho más allá de la semana próxima.

Pero en la Casa Rosada, funcionarios con llegada a la presidenta Cristina Kirchner afirman que el acuerdo está casi listo y que se firmaría esta misma semana. Agregan que el grupo español La Caixa (uno de los accionistas de la petrolera Repsol YPF) aportaría los fondos necesarios para que el Estado argentino se haga cargo del contrato de compra de cerca de 40 aviones de los Airbus que Marsans se comprometió a adquirir a fines de 2007.

Esa versión, de hecho, coincide casi por completo con el relato sobre la negociación que se escucha del lado de Marsans. "El acuerdo estará listo para el miércoles", aseguran ejecutivos cercanos a los dueños de Marsans, Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual Arias.

Pero basta con cruzar Hipólito Yrigoyen, a la altura de Planificación y de Transporte, para escuchar una campana distinta. "La negociación con Marsans marcha correctamente, pero se está discutiendo el punto más delicado, que es el de la financiación", aseguraron fuentes de esas áreas. "No existe la menor posibilidad de que se pueda llegar a un acuerdo en lo inmediato, todavía resta mucho por discutir".

Lo que se discute desde antes de que Cristina Kirchner emprendiera su gira a España es el traspaso de un contrato entre Marsans y Airbus. A fines de 2007, Pascual y Díaz Ferrán eran dueños de Aerolíneas, de Austral, de la controlada Aerolíneas del Sur (con base en Chile) y de la española Air Comet. Además, estaban en avanzadas tratativas para adquirir Spanair a la sueca SAS. En ese marco, los empresarios españoles firmaron un convenio con Airbus para comprarle 63 aviones en 10 años, adicionales a la casi decena de aeronaves a las que ya se había comprometido.

En total, Marsans acordó adquirir 73 Airbus, de los cuales hasta el momento sólo recibió tres A-330 a lo largo de 2008. Pero el año pasado, Marsans cedió el control operativo de Aerolíneas al Gobierno, que avanzó en el Congreso con el proyecto de expropiación, que el Senado transformó en ley a fines de diciembre.

Marsans tiene previsto recibir otros tres Airbus 330 este año y pretende traspasar ese compromiso, en adelante, a la Aerolíneas estatal. A cambio, Marsans retiraría la demanda contra el Estado a raíz de la expropiación ante el Ciadi, el tribunal de arbitraje del Banco Mundial.

El ritmo de entrega de los aviones, así como la financiación, son los puntos que el secretario de Transportes, Ricardo Jaime, habría pedido renegociar con Airbus.

"Si nos comprometemos a adquirir decenas de aviones, lo menos que se puede pretender es que el fabricante nos entregue una cantidad más contundente de equipos en los primeros años del contrato", aseguraron fuentes del Gobierno.

El precio de cada una de esos A-330 (con capacidad para unos 270 a 280 asientos) rondaría los 90 millones de dólares por equipo, aseguraron las mismas fuentes.

En Marsans no quisieron abordar el tema del precio: "Cambia en cada negociación, de modo que dos empresas de un mismo país pueden tener valores distintos para un mismo producto", agregaron.

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