Advierten que la violencia familiar se incrementó en Santiago del Estero

Preocupación. Para los psicólogos, se trata de un problema social que afecta a un alto porcentaje de familias en todos los niveles económicos y culturales.
"En esta época del año, observamos un aumento de las crisis familiares en los pacientes que estamos atendiendo", informó a EL LIBERAL el Lic. Hugo Ortiz, presidente del Colegio de Psicólogos de Santiago del Estero, al referirse al creciente incremento de hechos de violencia familiar producidos en la provincia.

Al respecto, comentó: "Notamos con preocupación que en estas últimas semanas se potenciaron más y son más graves los conflictos familiares que tienen que ver con cuestiones de parejas, se ven muchas situaciones familiares llevadas al grado de conflictividad muy fuerte; se produjeron, incluso, muchas situaciones de homicidios, suicidios y peleas fuertes de parejas".

En este punto, destacó Ortiz que estas situaciones "se vienen incrementando año a año, es como que la cuestión familiar es caldo de cultivo para situaciones en que se pone en riesgo la vida, y cada vez son más los casos que llegan a instancias judiciales, muchas veces como consecuencia de la ingesta excesiva de alcohol".

Explicó el psicólogo que la violencia familiar "es un problema social, afecta a un alto porcentaje de familias de cualquier comunidad, en todos los niveles económicos y culturales".

Asimismo, advirtió que "se trata de relaciones que implican un abuso de poder de parte de quien ejerce maltrato. Estos abusos pueden ser emocionales, físicos, sexuales, financieros o socioambientales".

Ilustró el Lic. Ortiz que la persona abusiva "desarrolla su comportamiento en privado, mostrando hacia el exterior una fachada respetable, insospechable y educada", añadiendo que la conducta violenta "es compatible con cualquier aspecto, capacidad, inteligencia, actividad o profesión, inclusive en aquellos cuyo desempeño familiar, institucional o comunitario para el afuera sean aparentemente insospechables".

El Lic. Hugo Ortiz determinó que es necesario distinguir entre conflicto familiar y violencia familiar.

Señaló que comportamientos normales como discusiones, peleas, controversias "no conducen necesariamente a comportamientos violentos. Para que una conducta se considere como violenta debe tener el requisito de la intencionalidad por parte del agresor de ocasionar un daño".

Para el especialista, el término violencia familiar alude "a todas las formas de abuso que tienen lugar en las relaciones entre miembros de la familia, la relación de abuso es aquella en la que una de las partes ocasiona un daño físico y/o psicológico a otro miembro, ya sea por acción o por omisión".

También indicó que la relación de abuso debe ser crónica, permanente y periódica para ser considerada violenta, señalando que las personas sometidas a situaciones de violencia familiar "presentan un debilitamiento de sus defensas físicas y psicológicas, con desvalorización, incremento de problemas de salud, muchos padecen de depresión o enfermedades psicosomáticas, y deseo de morir, con disminución marcada de su rendimiento laboral".

Los hijos

En otro orden, el Lic. Ortiz manifestó que otra forma de ejercer violencia familiar pasa por la alienación parental, "en la que los hijos terminan siendo los rehenes".

Manifestó que "en los últimos días del año pasado, se produjeron muchos casos de síndrome de alineación parental".

Precisamente, aclaró esta situación se incrementa en la época de las vacaciones "cuando aumentan los casos de secuestros de hijos por parte de alguno de los padres, esto se está volviendo en una práctica común en Santiago, porque uno de los dos no acepta la resolución de la Justicia y toma el asunto en sus manos".

Advirtió que pese a que se establece un régimen de visitas para llevar a los hijos fuera de la provincia, "en muchos casos no lo devuelven cuando se cumple el plazo".

Remarcó que el secuestro de los hijos "se debe a que son tomados como objetos, no como personas, se hace una interpretación unidireccional y se lo plantea como un régimen a favor de los padres, cuando debe interpretarse que es un derecho de los chicos".

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