Advierten que subestimar la pobreza agrava la realidad social

Investigadores sociales y referentes de la oposición reclaman cambios en los programas
"Estamos como en un vuelo que atraviesa una tormenta, y sin radar", sintetizó un investigador social, en referencia a la realidad de la pobreza y la indigencia, conjugada hoy con la falta de credibilidad de los indicadores del Gobierno, que el martes último afirmó, contra toda percepción de las organizaciones sociales y pese a la caída de la actividad y del empleo, que sigue bajando la cantidad de pobres.

La distorsión de las estadísticas, según advierten estudiosos del tema, deja efectos que llevarían a empeorar la situación porque los datos oficiales deberían servir para el diseño de políticas. Hoy se repiten reclamos por planes sociales que prevean dos condiciones: la disposición de requisitos inequívocos para el acceso (los planes nacionales, con excepción de las pensiones no contributivas, están cerrados a nuevos beneficiarios) y la previsión de actualizaciones periódicas de los montos asignados (congelados desde hace años).

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la pobreza afecta al 13,9% de los argentinos. Para estudios privados, alrededor de un tercio de la población vive en esa condición. "La primera consecuencia [de la subestimación del índice] es que hoy se esté discutiendo sobre números y no sobre las causas y las soluciones para el problema", lamentó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA). Según consideró, debería estar previéndose una asignación universal por hijo como derecho que integre a todos, pero a la vez debería encararse una fuerte inversión estructural para el acceso igualitario a servicios que permitan la promoción de las personas.

Para Fabián Repetto, del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cipecc), es necesario homogeneizar el ingreso que les llega a las familias incluidas en los planes y, además, reconocer la dinámica de la realidad social "sin quedarse con una foto".

Repetto participó esta semana de una conferencia organizada por la Asociación Argentina de Políticas Sociales (AAPS) y allí se refirió a las desigualdades que existen en la asignación de recursos fiscales por habitante según la provincia.

La discrecionalidad en el otorgamiento de planes -como la que se da en el caso de las pensiones no contributivas, dijo Repetto- fue un aspecto contra los que apuntó Eduardo Amadeo, presidente de la AAPS y diputado electo por Unión Pro, quien afirmó que el desconocimiento de la magnitud de la pobreza tiene dos efectos principales: "Uno es que el Gobierno hace un proyecto de presupuesto que supone que el problema se va a mantener o va a reducirse; el otro es que no se ajustan los montos de los planes", que deberían rediseñarse, para Amadeo.

El también diputado electo por el Acuerdo Cívico y Social, Alfonso Prat Gay, sostuvo que el primer paso para luchar contra la pobreza es "reconocer la gravedad del problema" y luego "abandonar los planes clientelísticos para pasar a planes de cobertura universal". La propuesta de la Coalición Cívica, recordó, es un ingreso universal por hijo de $ 200 mensuales, contra la presentación de certificados de sanidad y educación. "Los programas hoy vigentes llegan a un tercio de las 3 millones de familias pobres", cuestionó.

Para el economista Ernesto Kritz, de SEL Consultores, el efecto más visible de la falta de reconocimiento de la indigencia es la caída en términos reales de los recursos asignados.

Según un informe de SEL, entre los primeros semestres de 2008 y de 2009 el valor de los productos que integran la canasta de pobreza se elevó un 1,9% para el Indec, mientras que para las estimaciones privadas el alza fue del 10,7%. Ese dato es uno de los que explican la brecha entre los índices del Indec y los de otras fuentes. Por ejemplo, para el organismo estatal, una familia tipo necesita $ 1025 para no ser pobre; en los cálculos privados la cifra es muy superior. Otro dato llamativo citado por Kritz es que en el último año para el Indec los trabajadores en negro tuvieron una suba de sus ingresos del 29,4%. Algo que, según el economista, es muy difícil que haya ocurrido.

Comentá la nota