Advierten sobre una represalia de ETA

Según el gobierno español, intentaría vengar "cuanto antes" la captura de su jefe
MADRID.- Un día después de la detención, en Francia, de Aitzol Iriondo, el presunto número uno del grupo terrorista ETA, el gobierno español advirtió que la organización separatista vasca intentará vengar su captura "cuanto antes".

"Estoy seguro de que ETA está trabajando para hacer alguna fechoría. Esto no se ha acabado. Es más: uno tiene siempre la sensación de que cuanto más acosados estén, más peligrosos se pueden volver", advirtió, en una conferencia de prensa en Granada, el ministro del Interior de España, Alfredo Pérez Rubalcaba.

"Nuestra obligación es decirle a los ciudadanos españoles que tenemos que mantener la guardia alta, porque, desgraciadamente, lo intentarán de nuevo y cuanto antes puedan", agregó el ministro.

Por su parte, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, felicitó ayer a las fuerzas de seguridad de Francia y de España por la operación policial conjunta que permitió la detención de Iriondo, a la que calificó de "contundente", y le advirtió al grupo armado que su gobierno no parará hasta acabar con el terrorismo etarra.

"Vamos a terminar con esa lacra, algo que tanto ansían los españoles para vivir en libertad", afirmró Zapatero.

Las declaraciones de Rubalcaba y Zapatero tuvieron lugar un día después de la captura de Iriondo, de 31 años, conocido también como "Gurbitz", que era uno de los miembros de ETA más buscados y, según Rubalcaba, el nuevo "número uno" en la estructura militar de la banda tras la detención de Mikel Garikoitz Aspiazu, alias "Txeroki", el pasado 17 de noviembre.

Más datos del arresto

Su arresto, en el sur de Francia, junto a otros dos integrantes de ETA -sus presuntos lugartenientes, Eneko Zarrabeitia Salterain y Aitor Artetxex- fue fruto de una nueva operación conjunta de las fuerzas de seguridad francesas y españolas, que propició asimismo la detención de otros tres etarras en Irún, en la frontera entre ambos países.

Según revelaron medios locales, en el momento de su captura, Iriondo, considerado un experto en explosivos e informática, intentó sacar su pistola para evitar su detención, pero desistió cuando un agente de la policía francesa le apuntó con su arma a la cabeza, tras lo cual se orinó en los pantalones.

Con su captura, la cúpula de ETA quedó descabezada por segunda vez en apenas tres semanas, lo que supone un duro revés para el grupo.

Rubalcaba, en tanto, informó ayer que la policía encontró en el vehículo de Iriondo tres armas, dos mochilas, agendas y mucho material informático que abren "importantes perspectivas de investigación" para las fuerzas de seguridad.

Según expertos y medios locales, las sucesivas detenciones de miembros de la cúpula dirigente de ETA muestran la debilidad de la organización terrorista, dominada por cabecillas cada vez más jóvenes y "temerarios". Sin embargo, la mayoría dio por descontado que la organización intentará vengar el arresto de Iriondo.

El diario El País, por ejemplo, sostuvo que "el momento de extrema vulnerabilidad que atraviesa ETA no impide, con todo, que pueda seguir actuando", mientras que el diario ABC advirtió que "por desgracia, ETA tiene una capacidad notable para reproducirse y encajar los golpes que le asesta el Estado".

Dos semanas después del arresto de "Txeroki", de hecho, el grupo terrorista vasco, que en sus cuarenta años de actividad ha asesinado a más de 850 personas, mató a tiros, en la localidad de Azpeitia, al empresario vasco Ignacio Uría, de 71 años, en el que habría sido el primer atentado terrorista ordenado por Iriondo.

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