Advierten sobre el Mal de Río Cuarto para la próxima campaña

Desde el INTA se anticipa un panorama complejo, no sólo por los problemas de baja rentabilidad en algunos cultivos, sino también porque las contingencias climáticas incidirían sobre la enfermedad.
A los pronósticos de por sí preocupantes de una nueva disminución del área de siembra de trigo y de cultivos de cosecha gruesa, con excepción de la soja, se anticipa ahora la posibilidad de que la región sufra nuevos ataques de Mal de Río Cuarto en maíz.

Así lo manifestó el ingeniero agrónomo José Marcelino, jefe del INTA Río Cuarto, quien afirmó que la campaña que se inicia se presenta muy complicada, no sólo porque los números no dan para sembrar un cultivo tan importante para la zona como el maíz, sino también porque más allá de la voluntad del productor —que quiere mantener la rotación para conservar nutrientes— podrían volver a ocurrir ataques de Mal de Río Cuarto. "Nos podría pasar lo mismo que el anteaño pasado, cuando no hubo lluvias suficientes al comienzo de la época de siembra y apenas cayeron unos milímetros los productores se largaron a sembrar y después hubo problemas con la enfermedad", indicó el especialista en una nota con FM Gospel, para agregar que el flagelo se haría notar en esta campaña a pesar de que existen híbridos que dan cierta tolerancia y también insecticidas en base a imidacloprid, que se encuentra en varias marcas comerciales y que protegen hasta la 5a o 6a hoja del cultivo.

El asunto, para Marcelino, sería esperar a que las lluvias lleguen definitivamente y que no se larguen a sembrar cuando caigan 10 a 15 mm, porque lo primero con que se larga la campaña de cosecha gruesa es con maíz (antes se lo hacía con girasol). "Si se siembra en esas condiciones y después se vuelven a demorar las lluvias, estaremos pasando de 4 a 10 hojas en un mes o en un mes y medio, cuando en realidad eso tarda poquitos días. El cultivo se encontrará entonces en un momento muy susceptible a la enfermedad", afirmó. Y añadió: "La alternativa es dejar la siembra para después, hacia diciembre, donde desaparece el riesgo de ataques de Mal de Río Cuarto pero se vuelve a correr el peligro de lo que pasó en la campaña recién concluida, cuando desde fines de febrero hubo muchísimos días de altas temperaturas, fuertes vientos y baja humedad atmosférica".

El panorama, entonces, es sumamente incierto: o tenemos Mal de Río Cuarto o podemos volver a tener pérdidas por la falta de lluvias en verano.

Mencionó al respecto que hasta febrero esta zona vivía una fiesta, comparada con el resto del país. "Tan es así que en el norte del departamento Río Cuarto, por Elena, Berrotarán y también hacia Hernando y Despeñaderos, se pronosticaban maíces por encima de los 100 quintales por hectárea. Pero cuando entraron las máquinas estaban en 70 u 80, que fueron muy buenos para el año pero arrebatados por esas temperaturas tan fuertes que tuvimos".

El panorama es todavía más complicado para el trigo, dijo Marcelino. "Hay gente que lo mismo está sembrando. Algo, muy poco, se está implantando por Villa Valeria, Huinca, Jovita, donde les cayeron de 15 a 20 milímetros. También se está haciendo algo de cebada como alternativa de racionamiento para animales, si es que llega a prosperar.

En trigo, el problema es que no alcanza a germinar. Así pasa, por ejemplo, en Marcos Juárez, que es la zona triguera por excelencia en esta provincia. Ni pensar entonces en llegar al macollaje, que es la etapa donde se empieza a definir el trigo".

Ganadería afectada

Para el profesional, la ganadería de cría y la lechería también están en estado crítico por la sequía, además de los problemas de precio que la afectan. Por la zona tambera fuerte de Pascanas, Laborde, donde la alfalfa tiene más duración que en la zona de Adelia María, Moldes o San Basilio, por una cuestión de suelos, la solución está complicada en la provisión de forrajes y con un cálculo de alrededor de un 60% del costo en alimentación, cuando normalmente es del 40% al 45%. "El problema es que tenemos planteles de alta genética a los que hay que alimentar adecuadamente para mantener la elevada productividad, en tambos con tres ordeños. Es muy caro para mantener pero si se deshacen de esos planteles difícilmente puedan volver a armarlos en los próximos años. Nuestra generación no volvería a ver vacas como ésas".

Con respecto a la ganadería de cría, se hizo una reunión de cuatro experimentales del INTA en San Luis, donde se discutió precisamente qué hacer con la ganadería de cría.

En estos días se critica al ingeniero Carlos Cheppi, presidente del INTA, porque dijo que a pesar del avance agrícola Argentina sigue teniendo más o menos el mismo stock ganadero. "Y probablemente sea cierto, pero tenemos vacas que estaban acostumbradas a comer raygrass o trébol blanco y las hemos desplazado a las zonas serranas, donde se pierde productividad".

La disminución del stock de vacas y vaquillonas, que son la fábrica de terneros, es realmente notable, indicó, y recordó que en otra época en Argentina pasó lo mismo con la lana. Teníamos la mejor genética ovina del mundo para la producción de lana. Se nos fue y no la recuperamos más.

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