Advierten que podría aumentar la carne por una mayor faena

Se acentuó la liquidación de hembras; estiman que faltarán entre 3 y 4 millones de terneros
La producción de carne es récord; las exportaciones de cortes bovinos se recuperan y el consumo per cápita en el mercado interno es histórico. Sin embargo, la ganadería argentina profundizó la crisis en la que entró hace tres años. Aquellas cifras se sostienen sólo por la faena de hembras ?es decir, la matanza de la "fábrica" de carne? y los especialistas confirman que sus pronósticos más sombríos están cerca de consumarse: el año próximo habrá entre 3 y 4 millones menos de terneros. Esos animales no nacieron porque sus madres fueron enviadas al matadero y su faltante podría generar una merma de carne del orden de las 600.000 toneladas, lo que obligará a reducir el consumo per cápita entre 12 y 15 kilos anuales.

La menor producción de carne también impactará en los precios de la hacienda ?que podría subir hasta el 30%? y en los valores de los cortes al consumidor, que se elevarían un 15%. Según los especialistas del sector agropecuario consultados, la cadena de comercialización tiene un margen extraordinariamente alto, y por eso podría absorber la mitad de la suba.

El stock ganadero, cuya medición más aproximada es la vacunación contra la fiebre aftosa, que coordina el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), marca el ritmo de la desinversión. El consultor Víctor Tonelli prevé que el año próximo la Argentina tendrá 52 millones de cabezas, ocho millones menos que en 2007, un año después de que el entonces presidente Néstor Kirchner cerrara las exportaciones para frenar el aumento de los precios al consumidor. Para encontrar una caída semejante en la cantidad de vacas hay que remontarse hasta la segunda mitad de los años 90, cuando se perdieron 7 millones.

El informe mensual de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes de la República Argentina (Ciccra), difundido ayer, lo confirma. Comparados los primeros nueve meses de 2009 con igual período de 2008, el consumo interno de cortes vacunos trepó hasta los 73,2 kilos per cápita; la producción de carne aumentó el 11,6% y las exportaciones ?que siguen restringidas y administradas por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno? crecieron el 56,7%. Para lograr estos resultados, se faenaron 12,2 millones de cabezas, 1,2 millones más que en 2008. Más de la mitad de ese incremento, unas 650.000 cabezas, eran hembras.

Técnicamente, cuando las vacas representan más del 40% del total dela faena se considera que se está en proceso de liquidación de vientres. O, en otras palabras, que los ganaderos están desinvirtiendo en su negocio, achicándose. "En septiembre de 2009, el proceso de liquidación de hembras cumplió tres años ininterrumpidos y se constituyó en la fase contractiva más extensa de las últimas décadas. Al respecto, según nuestras estimaciones, la participación de las hembras en la faena total se mantuvo en torno al 50% en los primeros nueve meses de 2009", afirmó la Ciccra.

Para Fernando Canosa, coordinador de la Comisión de Ganadería de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), "esto es fruto de las políticas públicas y de la fenomenal sequía que estamos pasando. La carne que deberíamos comer más adelante nos la estamos comiendo ahora". En efecto, ningún otro país del mundo tiene los niveles de consumo de carne que se registran en la Argentina y que desde 2003 no paran de crecer. Aquel año, según la Ciccra, el argentino promedio ingería 58,7 kilos anuales, casi 15 kilos menos que en la actualidad.

Para Canosa, la situación es grave, pero puede resolverse. "Después de la crisis de 2001/2002, se produce un crecimiento fenomenal, llegamos a los 55 millones de cabezas. De 2002 a 2005, la producción de carne aumentó un 25%, creció el stock y, a la vez, se expandió la agricultura. Si hubiéramos seguido en ese camino, que se produjo en la misma administración Kirchner, no estaríamos en esta situación", afirmó el especialista.

Que hasta ahora no haya faltado la carne se debió a la fuerte actividad en los feedlots (engorde de ganado a corral), que en agosto y en septiembre llegaron a entregar unas 600.000 cabezas mensuales. Ese esquema, basado en los subsidios que paga la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), entró en crisis cuando se denunciaron irregularidades en los pagos. Según estima Tonelli, el Estado les debe a los feedlots no menos de 1050 millones de pesos. De allí que las empresas estén achicando el encierro y su producción podría caer por debajo de las 400.000 cabezas mensuales si no se regularizan los pagos.

Cuando se agote la hacienda evacuada de las islas del Paraná -alrededor de 1,5 millones de cabezas-, el faltante se empezará a sentir. Los próximos meses serán definitorios para saber si en 2010 habrá que espaciar la frecuencia de los asados o si, simplemente, habrá que pagar más por ellos.

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