Advierten que el Mercosur debe reforzar la integración para afrontar la crisis internacional

El principal desafío que debe enfrentar el Mercosur en el marco de la crisis mundial es subsanar conflictos internos y reforzar la integración, debido a que el cimbornazo mundial ya afectó las columnas vertebrales de las economías de sus países miembros.
Así lo señala un estudio de la consultora privada Ecolatina, que además asegura que en las crisis se producen tensiones comerciales que deben contrarrestarse con mayor esfuerzo de coordinación.

Argentina y Brasil son dos protagonistas de un conflicto comercial bilateral desde principios de año debido a las medidas proteccionistas que Cristina Kirchner aplicó a las importaciones.

El MERCOSUR, que representa 3,7 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) mundial, no estuvo exento del cimbronazo de la crisis internacional.

Los efectos se observan principalmente en la abrupta devaluación de las monedas de los países miembro, el crecimiento de sus índices de riesgo financiero y la baja en sus reservas.

El principal impacto para el bloque se filtra por el canal comercial, según Ecolatina.

La actual realidad de precios y demanda, debilita el pilar externo: en enero las exportaciones conjuntas de la Argentina, Paraguay y Brasil cayeron 30 por ciento y en 2008 las ventas externas se triplicaron respecto de 2002.

No obstante, esa buena performance resulta amenazada por la caída de los de precios internacionales y el freno de la demanda global.

El 44 por ciento de las exportaciones del bloque son productos primarios y manufacturas agropecuarias.

Además, el 45 por ciento de las ventas externas del bloque son manufacturas industriales,

que sufrirán el parate de la demanda y la mayor competencia de la oferta, advierte la consultora.

Estos efectos ya tuvieron su correlato en la actividad económica: Brasil y Argentina cayeron en el cuarto trimestre de 2008.

Mientras, Paraguay no habría crecido y Uruguay habría registrado un crecimiento moderado.

Eso número dejan en evidencia que no se registra una evolución del bloque tan magra desde 1982.

Por esos motivos, el principal desafío en el actual escenario será reafirmar el compromiso de integración por parte de los países miembro.

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