Advierten que San Francisco podría quedar sin cine ni teatro

Advierten que San Francisco podría quedar sin cine ni teatro
Una nueva tasa municipal grava cada entrada con un 5%. Los dueños del teatro y del cine que aún funcionan aseguran que podrían tener que cerrar sus puertas
San Francisco. El Teatro Mayo y el Cine Radar son dos sobrevivientes del alguna vez rico patrimonio arquitectónico y cultural de esta ciudad. Las otras 10 salas que llegaron a existir pasaron al olvido. Algunas fueron derrumbadas o se convirtieron en casinos, confiterías o galerías comerciales.

Ahora, la aplicación de una nueva tasa municipal que incide sobre los espectáculos públicos hace peligrar la continuidad de estos dos establecimientos, dicen sus dueños. Y hay fuertes rumores de un cierre definitivo. Sus propietarios anunciaron que si se cobra el cinco por ciento por cada entrada vendida, como lo establece la ordenanza tributaria 2009, será imposible mantenerlos abiertos.

Graciela Macchieraldo, junto con sus hermanos Susana y Aquiles, es propietaria del Teatro Mayo. Con 52 años de trayectoria, y con una de las salas más grandes de la provincia, con capacidad para 1.200 personas, la empresaria todavía no pudo armar la grilla de shows para este año. "El nuevo tributo recae en el productor artístico que es el dueño del espectáculo. Según el relevamiento que hicimos, la mayoría de los empresarios repudió la medida y nos dijo que no vendría con su compañía si se cobra ese porcentaje", señaló Macchieraldo.

Macchieraldo indicó que muy pocas ciudades cobran este impuesto y que los productores aclararon que no aumentarán el valor de las entradas para absorber este incremento. "Nuestro teatro siempre tuvo un lugar destacado en la gira nacional por la capacidad de su sala. Con esta disposición directamente nos borrarán del mapa y no podremos acceder a artistas y elencos de nivel nacional e internacional", afirmó la empresaria.

Además, contó que recibió el apoyo de productores, que enviarán en los próximos días cartas al Departamento Ejecutivo y al Concejo Deliberante. Indicó que su esfuerzo para mantener abierto el teatro obedece a un sentimiento familiar y a su compromiso con la cultura de la ciudad. "Pero ahora con mis hermanos estamos pensando en la posibilidad de cerrar las puertas. Sería una lástima".

Arturo Fornero, propietario del Cine Radar, aseguró que mantiene abierta la sala "por amor al arte" y que su negocio es "poco redituable".

El cine fue fundado en 1926 por Juan Fornero. Hoy sus tres nietos luchan contra viento y marea para mantenerlo. "De los cinco cines que había en la ciudad, sólo quedamos nosotros", dijo con orgullo Arturo.

"Cada vez nos cuesta más sobrevivir. A la piratería hay que sumarle que las distribuidoras entregan las películas a las salas del interior con tres semanas de retraso", se quejó Fornero. También explicó que, del total de la entrada, al 40 por ciento se lo llevan distintos impuestos.

"Los márgenes son cada vez más chicos, y si ahora le tenemos que sumar este cinco por ciento prácticamente no nos conviene ni empezar a trabajar", señaló.

Posición del municipio. Las delicadas finanzas municipales llevaron a aumentar este año la mayoría de las tasas y contribuciones. La que pesa sobre inmuebles pasó del 15 al 25 por ciento. Juan Carlos Sola, secretario de Economía y Finanzas, justificó la tasa a los cines y teatro en un principio de "justicia tributaria".

"Acá hay una actividad comercial y se debe pagar por eso", dijo. También aclaró que "estarán exentas producciones que están protegidas por ley nacional, como son las obras de teatro".

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