Advierten que un faltante de carne hará disparar los precios

Productores y expertos en ganadería consultados coincidieron en que la falta de animales para faena, las sequías y la inexistencia de incentivos para el setor, son los motivos de la medida.
La "sojización" del modelo productivo argentino, la sequía de los últimos meses y la falta de políticas sustentables para el sector ganadero podrían determinar un importante faltante de carne en 2010.

Según admitieron en diálogo con EL SIGLO algunos especialistas en la materia, esa disminución en la oferta iría acompañada de una fuerte alza en los precios, lo cual podría privar a miles de argentinos de contar con ese elemental producto en sus mesas.

De acuerdo a las estimaciones que realizan en el sector, el kilo de carne de los denominados cortes blandos podría superar los 40 ó 45 pesos dentro de un par de meses.

La señal de alarma sobre esta situación se produjo en las dos semanas previas a la Navidad, cuando la falta de animales para faena en el Mercado de Liniers, sumado a una fuerte demanda, determinó un aumento del 20 por ciento en el costo del novillo liviano, que llegó a pagarse hasta 5 pesos el kilo.

Felipe Goizueta, vocal de la Sociedad Rural de Tucumán y referente del sector ganadero, explicó que por una intervención del Gobierno los precios se estabilizaron esta semana y se produjo una baja de 0,70 centavos en el precio del kilo de ganado en pie. "En síntesis, bajó lo que había subido", resumió.

Sin embargo, advirtió que "estas intervenciones del Estado dejarán de surgir efecto, porque la falta de carne será una realidad en la Argentina en los próximos meses y es muy probable que entre fines de febrero y marzo se produzca una situación parecida a la de semanas atrás, que determinaría un aumento importante en los precios".

Alarmante baja en la producción

En este sentido, Goizueta vaticinó que "cuando se realice la campaña de vacunación del SENASA, en marzo y abril de 2010, seguramente se confirmará que en el país hay 8 millones de cabezas de ganado menos, en comparación a las 59 millones de cabezas que teníamos hasta hace un tiempo". Y explicó que, como consecuencia de esta situación, "habrá unos 3 millones y medio menos de novillos para faena, lo cual se traducirá en un importante faltante de carne".

Por otro lado, el dirigente rural sostuvo que "si los argentinos seguimos comiendo 70 kilos de carne por año per cápita, seguramente va a faltar la carne. La única forma de detener esto es bajando el consumo, lo que, a su vez, es el mejor regulador del precio", graficó.

El experto en ganadería consideró que "también el Estado debería adoptar medidas urgentes para aumentar el peso mínimo de faena, porque si seguimos matando animales de tan sólo 270 kilos, terminaremos agravando este problema".

A la hora de graficar el problema del faltante de carne, Goizueta señaló que "de las 28 mil toneladas de la cuota Hilton de exportación a la Comunidad Europea, que debe cumplirse entre junio y junio anualmente, en los últimos seis meses solamente se concretó el envío de un 20 por ciento y en los próximos seis meses no se podrá completar el cupo, porque no hay novillos. Esto se debe a que se perdió la rentabilidad y si se está haciendo el engorde del ganado, es gracias a que hay compensación del Gobierno, pero esas compensaciones ahora se están atrasando y los inconvenientes están a la vista", añadió.

El ruralista opinó que "para resolver estos problemas tiene que sentarse gente que entienda del tema a diseñar y plan de ganadería a mediano y largo plazo, para que dentro de unos años la gente pueda seguir comiendo carne a precios accesibles. De lo contrario, no solamente no habrá carne, sino que la poca que tendrán las góndolas estará a precios inalcanzables para muchas familias. No sirve seguir con la discusión estéril que mantenemos productores y gobiernos, que nos seguimos agrediendo permanentemente unos a otros sin buscar soluciones", se sinceró.

El impacto de la sojización

A su turno, el productor Esteban Bercellones, admitió que en el país "la hacienda está sobrevaluada como consecuencia del crecimiento en la producción y en los precios de la soja".

En tal sentido, recordó que "históricamente el valor del ganado en pie se ubicaba en los 0,75 centavos de dólar por kilo, es decir, en el orden de los 3,20 a 3,40 pesos argentinos, cuando hoy el Mercado de Liniers está marcando precios que superan los 4,30 pesos más IVA por kilo, precio que inclusive está muy por debajo de lo que pagan los productores en Tucumán, con valores que rondan los 4, 70 ó 4,80 pesos por kilo".

Bercellones explicó que "esto obedece, fundamentalmente, a que, al haber mejorado el precio internacional de la soja, se comenzó a cambiar el modelo productivo y hoy hay menos cabezas de ganado, que fueron desplazadas en los campos por ese cultivo".

Según el productor tucumano, "esta situación es la consecuencia de una mala política de gobierno, que no favorece al sector ganadero, obligándolo a cambiar su producción para poder sobrevivir".

Finalmente, Bercellones estimó que "los aumentos en el precio de la carne que puedan producirse en el corto plazo estarán supeditados a oferta y demanda de hacienda, al margen de ya se nota una escasés". No obstante, recordó que "en enero y febrero, por las vacaciones, siempre se produce una baja en la demanda, por lo que, de producirse una suba, que sería poco significativa, podría ser más bien especulativa".

Al respecto, explicó que "los ganaderos cierran sus declaraciones juradas e impositivas en diciembre, por lo que nos les conviene vender hacienda a fin de año, debido a que tendrán que pagar en enero el impuesto. En cambio -aclaró- "si venden en enero, febrero o marzo, recién tendrán que pagar en enero del otro año, que es lo que hacen muchos, más que por especulación, por una cuestión de resguardo, máxime cuando hay muchos campos que sufrieron por la sequía y sus dueños prefieren esperar para sacar la hacienda en febrero o marzo", agregó.

En abril habría aumentos

Por su parte, el productor Hugo Benejam, estimó que "en abril y mayo de 2010 se comenzará a notar un faltante de terneros que implicaría un aumento en el precio de la carne". Además, descartó la posibilidad de que se concrete antes de esa fecha un nuevo incremento en el valor del producto.

"No creemos que haya aumento del 20 por ciento en enero, como se viene informando desde hace unos días, debido a que el consumo en ese mes baja considerablemente en Tucumán. Es difícil que los matarifes dispongan una suba de esa naturaleza, porque sería totalmente contraproducente", concluyó.

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