Advierten fallas estructurales en el nuevo Centro Ferial de Exposiciones

Los techos de las naves principales estarían colapsados y corren riesgo de desplomarse. Lo reconoció un ingeniero que trabajó para Agua y Energía Eléctrica. En uno ya se cayó un sector. En el otro, se hará la II Expopesca. El intendente dijo que todo está en perfectas condiciones.
Faltan apenas 60 días para que se realice la segunda edición de Expopesca, la feria donde se resume la actividad pesquera argentina. El encuentro más importante que tiene el sector en esta región del mundo se realizará en un sitio que no estaría preparado para albergar acontecimientos de ese tipo, al que asistirán miles de personas.

El predio no es otro que el flamante Centro Ferial de Exposiciones, ubicado en Juan B. Justo y Reforma Universitaria, recientemente cedido a la Municipalidad del Partido de General Pueyrredon, por intervención oficial (ver aparte) para que resuelva un problema hasta ahora insalvable de la ciudad: contar con un espacio para organizar este tipo de encuentros y convenciones.

La infraestructura de ese predio originalmente construido en la década del ´70 por Agua y Energía Eléctrica (AyEE), ex prestataria del servicio eléctrico en la ciudad, presenta serias deficiencias, sobre todo en la estructura de los techos de las dos naves principales que conforman el predio, fallas insalvables que ponen en riesgo la seguridad de todos los que se ubiquen debajo de la estructura.

Mar del Plata es la principal ciudad del interior del país en ser sede de este tipo de actividades, que fortalecen el concepto oficial de esta gestión de una “ciudad de 12 meses”, y que generan un fuerte movimiento laboral y económico detrás de este segmento de turismo de convenciones.

El traspaso del Predio a la órbita municipal tiene como objetivo consolidar esa tendencia, a partir de un espacio de grandes dimensiones, capaz de albergar eventos que sobrepasen la infraestructura de los hoteles más importantes.

O en realidad, cuando el gobernador Daniel Scioli permita que algunos eventos no se hagan en el Hotel Provincial. Es que el mandatario suele llamar a los organizadores para “sugerirles” que elijan la vista al mar que ofrece el hotel de la devaluada postal.

Darío Martínez Lavalle tiene 65 años, es ingeniero electromecánico y un fiel testigo de la evolución del predio que ahora pertenece a EDEBA. Trabajó en las distintas conformaciones que derivó de AyEE, como DEBA y ESEBA, hasta que la empresa fue privatizada y se transformó en Empresa de Energía del Atlántico (EDEA) en 1997. Ese día, se fue de la compañía.

“Permitir que se habilite ese predio como Predio Ferial de Exposiciones es atentar contra la seguridad de la gente que concurra”, dice con la seguridad de una sentencia.

Construcción no convencional

El sector ocupado por el predio de la ex ESEBA está delimitado por la avenida Juan B. Justo y las calles Matheu, México y Tierra del Fuego, y ocupa un total de 22.000 metros cuadrados.

Desde la disolución de la ex ESEBA, hace más de 12 años, el predio se encuentra abandonado. Las experiencias que se han hecho hasta ahora como Centro Ferial se remontan a una deslucida copia de lo que fue “Buenos Aires no Duerme”. Cada una de las naves que posee el inmueble tiene 5000 metros cuadrados, que superan individualmente la capacidad del estadio polideportivo, que es el lugar utilizado por lo general como centro de grandes exposiciones.

“La construcción contiene un local para oficinas, un local para los equipos de distribución, un local para los talleres mecánicos y un local para almacenes. Además, en la entrada hay dos locales a ambos lados del portón de entrada que da sobre Juan B. Justo”, detalla Martínez, al tiempo que explica que “los dos locales de la entrada, el de oficinas y el de los talleres mecánicos tienen una construcción convencional”.

El especialista advierte que las diferencias en el tipo de construcción aparecen en los grandes galpones. “Tanto para el almacén como el de la distribución se debía diseñar una construcción con grandes luces entre apoyos para tener un área muy grande sin columnas. Es por eso que se recurrió a diseñar una construcción del tipo hipostática en los techos para poder lograr la exigencia de grandes superficies sin columnas”, destaca el ingeniero, quien participó del diseño del sistema electro energético de Mar del Plata.

El diseño del espacio es de forma catenaria, con vigas muy largas y una losa colgante de hormigón. “Es como un castillo de naipes, donde ante la caída de una carta, se cae todo”, grafica Martínez.

Mientras todavía AyEE estaba a cargo del servicio eléctrico, se hizo una inspección de los techos detectándose un deterioro grande en los mismos, se propuso un mantenimiento integral pero por razones del traspaso del servicio eléctrico a la Dirección de la Energía de Buenos Aires DEBA, no se efectúo el mantenimiento necesario. De eso hace más de dos décadas.

“Luego DEBA al conocer el deterioro de los techos prohibió el tránsito de vehículos por dentro de los locales, se suspendió el uso del puente grúa en el local de almacenes, y no se permitió estar con los portones abiertos si había vientos sobre los mismos”, recuerda el especialista, quien reconoce que se hicieron algunos arreglos, “pero fueron maquillajes en relación al deterioro existente”.

Años más tarde el servicio eléctrico de Mar del Plata pasó a la Empresa Social de Energía de la Provincia de Buenos Aires (ESEBA). Pero como se sabía que era el paso previo a la privatización, no se hizo nada para arreglar los techos de almacenes y distribución. Esos locales quedaron abandonados por mucho tiempo.

Esos mismos locales son ahora los que se traspasaron a la Municipalidad. Uno de ellos ya colapsó y tiene el techo destrozado. En el otro se piensa organizar Expopesca en septiembre próximo.

“Imaginen ese local con el techo hipostático, con gente dentro del mismo, que colapse y se les caiga encima toneladas de material, desde una altura de entre tres y cinco metros”, advierte Martínez, quien pide que desde la Municipalidad los funcionarios se comprometan a firmar un compromiso público de responder con sus bienes personales en caso que ocurra una tragedia.

“Es la única forma de asegurarnos que no terminemos pagando todos los vecinos, como lo venimos haciendo cada vez que los funcionarios de turno toman una decisión desacertada”, avisa el ingeniero.

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