Advierten que es “desesperante y catastrófica” la situación en el frigorífico

El gerente del establecimiento faenador aseguró que la venta de cueros al exterior está parada y que el consumo cayó cerca de un 20% como producto de la crisis imperante en el país y en el exterior
El gerente del Frigorífico Villa María, contador Hernán Rubiolo, calificó de “catastrófica y desesperante” la situación que está atravesando el centro faenador dependiente del grupo Beltrán, que no escapa a lo que sucede en el resto de la provincia y país con este rubro, como consecuencia de los efectos de la crisis mundial que está haciendo mella en la economía regional.

El apoderado de la industria cárnica realizó una detallada explicación del presente imperante, donde analizó factores internacionales como la retracción de la compra de los cueros de los animales, aspecto que se redujo casi en su totalidad y consecuencias locales como la merma en el consumo de carnes por parte de la población de la vasta región a la cual abastecen.

Sin embargo, Rubiolo aclaró que “por el momento no se han producido despidos, ni suspensiones como causa directa de la crisis imperante”, sí en cambio reconoció la suspensión casi total de horas extras y el adelanto de vacaciones, y frente al presente se expresó de manera contraria a la idea de volver a establecer la doble indemnización.

El profesional, que en ningún momento ocultó su preocupación por la crisis desatada, proyectó esta situación para los próximos dos años, siempre haciendo alusión al sector en el que le toca desempeñarse.

Estados Unidos y Europa dejaron de comprar cueros

Rubiolo advirtió que la situación por la que atraviesa el Frigorífico Villa María es crítica, la cual no escapa a lo que se asiste para este sector en el resto de la provincia y el país.

A la hora de argumentar las calificaciones primeras, explicó que “no sólo se nos han caído los índices de rentabilidad, al considerar que por ejemplo el cuero del animal no vale nada, no tiene precio, sino que se asiste a una retracción general”.

“Con el cuero comíamos, pagábamos a los empleados y se hacían muchas cosas, hoy es un bien que no tiene precio y no lo va a tener por lo menos por un año”, agregó en relación a una comercialización que ascendía a cerca de 200 mil pesos por año.

Siempre en relación al cuero que se extrae de los vacunos completado el proceso de faenamiento, el gerente del centro cárnico informó que “nuestro principal comprador, que era Estados Unidos, principalmente para ser utilizado luego en las automotrices, descubre que su demanda ha caído, por lo tanto los stocks que poseen les permitirá aguantar más de un año y no hay razones para que ellos nos compren”.

Este dato no es para nada menor, ya que como el mismo Rubiolo lo explicó, de todo “el cuero que se produce en Argentina, nosotros consumimos para zapatería, marroquinería y muy poco para tapicería, apenas un 10% y el resto se exportaba por completo con dos destinos bien definidos, el principal las terminales automotrices de Estados Unidos y luego tapicería fina en Europa”.

“Con la recesión mundial esto se cayó, vivimos un efecto dominó, ya que por la crisis a Estados Unidos se le cae la venta de autos y el stock de 6 meses con el que trabajaban se les estiró a más de un año y recién van a salir a comprar cueros a mejor postor, dentro de un año o año y medio”, completó.

En los últimos 7 meses el

consumo cayó cerca del 40%

No obstante, la situación no termina allí, ya que factores internos también se están verificando, como “la caída en el consumo de la carne, más el cuidado de la familia de su dinero, demuestra que no están consumiendo, un poco porque no tienen; y otro porque se cuida”, comenzó este segmento el contador Rubiolo.

“Nosotros veníamos con un consumo sostenido, apuntando a crecer, todo esto hasta marzo de este año cuando sucede lo del conflicto con el campo, donde se dio un cimbronazo muy grande, buscamos recuperarnos y hacia mediados de año la faena volvió a caer”, agregó más datos siempre fiel a un estilo bien explicativo.

En el presente, como causa de “la recesión, la crisis internacional y todo este parate, el consumo ha vuelto a caer entre un 15% a un 20% más, por lo que si se suma a lo sucedido desde marzo, estamos hablando de una caída cercana al 40% en unos 7 meses”, siguió sacando números el gerente del frigorífico ubicado en la prolongación de bulevar Alvear.

A este marco de situación se debe contraponer que la actividad “se basa en más de un 40% de costos fijos, donde el más grande pasa por la mano de obra, a lo que hay que sumar la energía, el gas, todos costos inevitables, más allá de que se faenen mil animales o 10 mil, ya que se debe tener la cadena productiva con una persona en cada puesto y esto no se puede alterar”.

Crisis que se proyecta

a dos años

Ante el interrogante sobre si la situación imperante se puede comparar con lo vivido durante el conflicto del campo, aseguró que “no tiene relación debido a que era una crisis interna con una perspectiva de solución a corto plazo y en este caso estamos hablando de una crisis que no se va a resolver en el corto plazo, creemos que va a durar más de un año, nosotros estamos estimando una crisis de 2 años aproximadamente”.

Como para tener más elementos de la situación imperante, se pudo conocer que hasta hace poco más de 20 días, el grupo Beltrán estaba proyectando inversiones y planes de expansión en la región, a punto tal que habían adquirido el frigorífico municipal de Oncativo y ya lo habían dotado de nuevas cámaras, plantas de tratamiento de efluentes, otra similar para tratar los sólidos y modificaciones en la sala de faena.

En el presente ese ritmo de obras se ha detenido y “tratamos de seguir adelante racionalizando los recursos”, reconoció Rubiolo, quien también tiene a su cargo el funcionamiento del centro faenador de la localidad ubicada sobre ruta nacional 9.

Con referencia al frigorífico local, también reconoció que “teníamos proyectado el techado de todos los corrales con la finalidad de lograr el mejor tratamiento de los animales y hasta hicimos un lavadero de camiones que lo pondremos en marcha una vez que podamos, como la renovación de partes de la planta que ya tienen unos 60 años, pero por ahora habrá que esperar por todo lo que está sucediendo”.

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