Con advertencias, Scioli repudió los ataques en su contra de ruralistas

"Me van a tener que pegar un tiro en la cabeza para que deje de trabajar", afirmó el gobernador tras la agresión en Lobería; liberaron a los detenidos por el hecho

Con duras advertencias, Daniel Scioli repudió las agresiones que sufrió ayer en Lobería de parte de un grupo de ruralistas durante una visita a esa localidad bonaerense como parte de una gira proselitista más amplia por el interior provincial.

"No voy a dejar de ir [al interior de la provincia]. Me van a tener que pegar un tiro en la cabezapara que deje de trabajar. Y van a tener que apuntar bien, porque si me dejan herido voy a seguir trabajando y cumpliendo mis responsabilidades", lanzó Scioli en declaraciones a radio 10.

"Grupos aislados". Enseguida, apuntó a sus agresores. "Pensaron que íbamos a dejar abandonado al interior, que íbamos a suspender las visitas y empezaron con los actos intimidadores. Se mostraron muy organizados y politizados", indicó. Y añadió: "Son grupos pequeños y aislados que reciben cada vez más el rechazo del resto de la sociedad"

En este punto, el gobernador vinculó las agresiones sufridas ayer con su historia personal y volvió a presentarles pelea a los responsables de la protesta. "Con las situaciones que yo he superado... Que tiren huevos, piedras naranjas. Van a tener que derribar el avión para que no llegue", se despachó.

Hacia el final, volvió a arremeter contra los ruralistas que protagonizaron los incidentes. "Este pequeño grupo ha quedado al descubierto porque la propia gente de Lobería dice que no los conoce. Y es mentira lo que plantean respecto de que no se los recibe. Ha quedado tan al descubierto y tan claro quienes llevan adelante estas acciones. Buscan intimar y claramente la forma en que se manifiestan genera rechazo", remató.

Libres. Por otra parte, los ruralistas que habían sido detenidos por los incidentes fueron liberados esta madrugada, confirmaron a lanacion.com fuentes de la comisaría donde habían quedado presos y donde un grupo de vecinos esperaba su liberación.

La violencia se desató ayer apenas Scioli aterrizó el helicóptero de la gobernación cerca del edificio donde debía hablar Scioli. Un cordón policial de 300 efectivos intentó frenar a los manifestantes, pero un grupo de ellos saltó un vallado y trató de acercarse a la comitiva oficial. Hubo empujones y golpes a poca distancia del gobernador.

Tras los incidentes, Scioli inició el acto, en el que entregó subsidios y buscó llevar el mensaje proselitista del oficialismo. Los abucheos que llegaban desde el exterior complicaron aún más la visita.

Ayer, el gobernador pasó por General Villegas, Florentino Ameghino, General Pinto, Lincoln, Tandil, Lobería y Balcarce. No estuvo más de media hora en cada lugar y en varios sitios la comitiva se vio obligada a improvisar sobre la marcha algunos cambios, como el lugar de un acto o el predio para que aterrizara el helicóptero.

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