Advertencia de Hillary

Dejó en claro que el ensayo misilístico anunciado por el régimen de Kim Jong Il Sung dañaría las relaciones con EE.UU. y coordinó con el canciller japonés respuestas a la crisis global. Tras la borrachera, renunció el ministro de Finanzas nipón.
La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y su homólogo japonés, Hirofumi Nakasone, acordaron ayer en Tokio que las dos principales economías del mundo deben cooperar para enfrentar la recesión global y mantener las presiones para que Corea del Norte detenga su programa nuclear.

Tanto Nakasone como Clinton subrayaron la importancia de una “coordinación muy estrecha” en el marco de las conversaciones a seis bandas sobre un desmantelamiento del programa militar nuclear de Pyongyang. “Tenemos que seguir adelante con nuestros esfuerzos por asegurar la desnuclearización total y verificable de Corea del Norte”, afirmó la jefa de la diplomacia estadounidense. Además de Japón y Estados Unidos participan en las conversaciones China, las dos Coreas y Rusia.

“Permítanme insistir en el compromiso de Estados Unidos en la desnuclearización de Corea del Norte y en la prevención de toda proliferación”, declaró. “Es una cuestión que nos preocupa al más alto nivel. Hoy hablamos de ello largo y tendido”, afirmó. Según un acuerdo firmado en 2007 entre Estados Unidos, China, Rusia, Japón y las dos Coreas, el régimen comunista norcoreano aceptó poner fin a su programa nuclear a cambio de ayuda energética. Pero las negociaciones entre estos seis países se vieron estancadas a finales del año pasado después de que Corea del Norte se negase a autorizar inspecciones de comprobación de su proceso de desnuclearización.

Clinton reiteró que Estados Unidos será generoso si Pyongyang renuncia realmente a sus instalaciones nucleares. Advirtió, sin embargo, a Pyongyang que si procede a un disparo de prueba de misiles, se percibirá como un gesto contraproducente. El régimen norcoreano anunció el lanzamiento inminente de un cohete, oficialmente en el marco de su programa espacial, alimentando el temor de un ensayo de misiles de largo alcance de tipo Taepodong-2, capaz en teoría de llegar hasta Alaska. “El lanzamiento eventual de un misil que Corea del Norte planea realizar no contribuirá a hacer progresar nuestras relaciones”, afirmó. Clinton había advertido la semana pasada al régimen comunista de Corea del Norte que no debe incurrir en “acciones provocadoras”.

La secretaria de Estado reiteró en Tokio la disposición de su gobierno a ofrecer a Corea del Norte un tratado de paz, la normalización de las relaciones, así como ayuda económica y energética, a condición de que Pyongyang suspenda totalmente su programa para la fabricación de armas nucleares.

Por su parte, Nakasone informó que Clinton le había asegurado que Estados Unidos continuará apoyando a Japón en la búsqueda de una solución al problema de los ciudadanos japoneses secuestrados en la década de los ’70 por agentes norcoreanos. Ambos funcionarios subrayaron además la importancia de fortalecer la alianza de seguridad entre los dos países, que Clinton consideró una “piedra angular de la política exterior” del gobierno del presidente Barack Obama.

Los dos firmaron en ese acto un acuerdo para transferir 8000 militares estadounidenses y sus familias de la isla japonesa de Okinawa al territorio norteamericano de Guam hasta 2014. “Trabajar juntos para tratar la multitud de asuntos que afectan no sólo a Asia, sino al mundo, es una prioridad máxima para la administración Obama”, afirmó Clinton.

Los dos diplomáticos tuvieron una reunión de trabajo sobre los desafíos económicos que enfrenta el mundo y reafirmaron la importancia de responder juntos a la crisis financiera internacional. Para conseguirlo, Estados Unidos invitó ayer al primer ministro de Japón, Taro Aso, a ser el primer líder extranjero en ser recibido en la Casa Blanca tras la asunción del presidente Barack Obama, el pasado 20 de enero. Aso viajará a Washington el 24 de febrero para una reunión preparatoria de la cumbre del G-20, el 2 de abril en Londres.

Durante la rueda de prensa de ambos se dio a conocer la renuncia del ministro de finanzas, Shoichi Nakagawa. Durante el encuentro de los países del G-7 en Roma el sábado, Nakagawa apareció ante la prensa al parecer borracho y fue muy criticado en su país. La noticia llega en el peor momento para Aso, cuyas cifras de popularidad están en caída libre. Su partido podría perder el poder en las elecciones que se realizarán a más tardar en septiembre. La visita de Clinton se produce en momentos en que Japón atraviesa su peor crisis económica desde la posguerra.

Luego de un día cargado de eventos en el que se reunió con el ministro de Defensa, tomó el té con la emperatriz Michiko y dialogó con estudiantes, la secretaria de Estado cenó con Aso y luego se encontró con el líder de la oposición, Ichiro Ozawa.

En su primera gira internacional como secretaria de Estado, que comenzó anteayer en Tokio, Clinton continuará su viaje hoy a Indonesia, Corea del Sur y China.

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