El 80% de las adopciones se realiza al margen de la ley

Si bien no se trata de estadísticas formales, muestran la escasa línea en la que los chicos son adoptados legalmente. El RUA ofrece asesoramiento para las mujeres que deciden no criar a sus hijos.
Cuando una mujer no se siente capaz o no tiene los medios para criar a su hijo y concurre a un organismo estatal como el Registro Único de Adopción (RUA) para permitir que su chico sea criado por otra familia hay una sola manera de denominarla: responsable. Sin embargo, el miedo, la vergüenza y la facilidad con la que la sociedad somete a juicios de valor a una madre que debe pasar por esta situación va alejándola, tanto a ella como a su hijo, de las instituciones.

El trabajador social Gonzalo Valdés, miembro del Equipo Interdisciplinario de Adopción, explicó que esta situación propicia el tejido de una red de tráfico de niños y apropiación de personas. "En 80% de los casos de chicos que pasan de familia en familia no interviene ningún juzgado", señaló  Valdés, y aclaró que, si bien se trata de una estadística informal, esta realidad se ve día a día en el RUA.

Los niños que entran legalmente en estado de adoptabilidad componen ese 20 por ciento restante. Y de que este porcentaje sea tan escaso depende la larga espera de las parejas inscriptas en el RUA, que deben aguardar entre 5 y 6 años para adoptar.

Desbaratar una banda de abortos y venta de chicos lleva mucho más tiempo. De hecho, en diez años, según contó Valdés, sólo dos denuncias realizadas por el RUA han podido investigarse y se ha llegado a dar con los culpables. De todas formas, la desesperación de algunas personas por formar una familia, provoca que se dejen de lado las opciones legales. el camino legal. El trabajador social pone en claro una frase antes de referirse a esta problemática: no existen adopciones legales e ilegales. Todo proceso que involucre el paso de un niño de una familia a otra, y en la que no intervenga la Justicia de Familia, es apropiación de personas y se trata de tráfico de niños.

"Hablar de adopciones ilegales aliviana la calificación, es casi echar un manto de piedad sobre un delito", explicó el trabajador social.

Realizar una adopción transparente facilita el vínculo entre los padres adoptantes y el chico. Alienta a la familia a formarse a partir de la verdad y no verse obligada a mantener una mentira de por vida.

"El temor que muchos padres tienen acerca de que el chico quiera conocer a su familia biológica en el futuro se trabaja durante el proceso de adopción. Esto no puede hacerse si el proceso es ilegal", señaló el especialista. asesoramiento. El RUA asesora y no juzga a las mujeres en conflicto con la maternidad que dan a sus hijos en adopción. Por año son unas 4 o 5 mujeres las que concurren voluntariamente. Mientras son aproximadamente 40 chicos los que se dan en adopción cada año. Deberían ser muchos más, si no funcionaran las "micromafias" -tal y como las definió el especialista- que se dedican a apropiarse de bebés y a robarles el derecho a la identidad. Una práctica que en Argentina, recuerda a los oscuros años de plomo.

Comentá la nota