Adónde va el sorprendente ministro Carlos Ciurca

La irrupción de Carlos Ciurca como referente provincial es un fenómeno difícil de definir incluso en el PJ. Un ensayo para entender estos tiempos del oficialismo y la proyección de quien forjó su imagen en base a una estrategia efectiva: poner la cara.
Es amigo de Néstor Kirchner desde que el marido de la presidenta era gobernador de Santa Cruz. Esa relación creció por el vínculo de su hermano, quien llegó a ser secretario de la Gobernación santacruceña.

Su impronta política lo ha impulsado como protagonista de buena parte de lo que va del Gobierno de Celso Jaque. Es un emergente de la crisis que nació con el mismo gobierno peronista. Crisis generada por el infundio electoral de hacer promesas incumplibles para resolver la principal preocupación de los mendocinos, que es la inseguridad.

¿Es Carlos Ciurca el resultado de este menjunje en que se transformó el Gobierno de Jaque? El interrogante aparece como primer resultado de este peronismo que se abroquela y busca volver a las fuentes de la mística para fortalecerse cuando parece no tener salida.

El punto es si un peronista orgánico y de base, es suficiente para tener un mejor servicio para resguardar el interés general de la comunidad. La respuesta es casi obvia: no. La otra pregunta es más introspectiva, dado que su buena estrella fulgura a falta de otras luces oficialistas: ¿Hacia dónde va Ciurca?

Sus detractores, tan peronistas como él –y que por esa doble condición prefieren no hablar en nombre propio para no alimentar la creciente figura del lasherino-, señalan que el mismo Ciurca ha generado expectativa en torno a su imagen echando a rodar versiones sobre su futuro dentro del mismo gobierno, para posicionarse como un dirigente descollante. Incluso aseguran que una vez producido el efecto deseado, por ejemplo: instalarlo como posible candidato, entonces él mismo se ha encargado de desmentirlo.

"Es un pícaro de la política" lo definen esos críticos al técnico en Sicología Social y ex suboficial del Ejército.

Aunque en su preshistoria como hombre público haya vivido durante un tiempo en el Valle de Uco vendiendo casas prefabricadas, es Las Heras su distrito de acción política y es reconocido como tal. Los dirigentes norteños que han competido o han compartido empresas políticas con él le reconocen la habilidad para tejer alianzas y acuerdos para mantenerse siempre como referente de peso.

Su irrupción política a nivel provincial lo mostró genuino como un digno representante del PJ de base al llegar a la Legislatura como diputado provincial. Su desembarco más allá de ser pintoresco en 2002, batiendo el parche del bombo enancado sobre los hombros de sus seguidores, fue una señal de un peronismo que se define en sí mismo como un movimiento nacido para gobernar ("y para desestabilizar cuando es oposición", aseguran los radicales que lo han sufrido en los últimos gobiernos de Roberto Iglesias y Julio Cobos).

El fenómeno que baja de Las Heras

Pero estas referencias sobre la personalidad de Ciurca son útiles sólo si se entiende de qué modo actúa el actual ministro de Desarrollo Humano.

[Bauzá Ciurca Aranda-PORTADA]

Los dirigentes peronistas lasherinos hablan sobre el fenómeno y cómo actuará con respecto al área de Seguridad que está a cargo del casi ignoto Carlos Aranda (a la izquierda con saco gris).

"El Carlos (Ciurca) ahora le va a sacar provecho al cargo. La verdad que del tema social entiende porque se ha dedicado durante muchos años. En cambio con Seguridad tuvo que aprender. Ahora lo que va a pasar es que será un superminustro territorial porque no dejará de influir en Seguridad por eso no sacará ningún funcionario de ese ministerio", comentó un funcionario leal a Ciurca.

La descripción se ajusta al resultado inmediato de la trayectoria de Ciurca en el Gobierno. Pero a la vez es el reflejo de la forma de actuar del funcionario con mejor imagen de la deshilachada gestión jaquista.

Cuentan en Las Heras que Ciurca tiene una cuenta pendiente personal y colectiva con su sector que es la intendencia lasherina.

Sus movimiento durante los ’90 buscaron beneficiar al antiguo caudillo Guillermo Amstutz. A propósito el hoy senador provincial es un desterrado justicialista disidente y apéndice del cobismo en la Legislatura con un llamativo perfil bajo en temas centrales.

[Ciurca - Miranda - Jaque - Perez Hualde - Dormidos - PORTADA]

Volviendo a la historia, cuando Rubén Miranda (a la izquerda junto al ministro y Jaque) el actual intendente norteño le plantó bandera a Amstutz en una interna, Ciurca se puso del lado del ganador y volvió a sacar provecho de ese reposicionamiento. La sociedad Miranda-Ciurca es una alianza estratégica con vocación de poder. Los mismos observadores aseguran que ambos dirigentes se han dado cuenta que han logrado más juntos que compitiendo.

Por eso en este escenario dependerá del futuro de Miranda lo que podría hacer Ciurca. Las especulaciones en Las Heras y que tienen réplica ahora en la misma Casa de Gobierno, es que si Amstutz decide ir por la intendencia en las próximas elecciones entonces el ministro estrella tendrá que bajar al territorio para marcarle la cancha a su ex jefe político.

En caso de que Miranda pretenda mantener el control municipal entonces se abre un abanico para Ciurca que le permitirá seguir negociando y acordando, y aumentando su base política en base de manejar la bolsa social. Por eso aciertan en el territorio que el "Carlitos" está para más. Es decir, convertirse en intendente lasherino antes era un proyecto de máxima y hoy es considerado como una alternativa para mantener el poder compartido con Miranda.

Ahora bien, entonces qué hará Miranda. El mapa se extiende hasta Guaymallén y se ve con atención la relación cimentada por el intendente lasherino y su colega Alejandro Abraham. La combinación territorial de intendentes del Norte se ha fortalecido y busca futuro electoral y de nuevo Ciurca surge como un posible garante de esa incipiente unión que los profetas ven como una posible fórmula gubernamental.

Un escenario propicio para el crecimiento personal

A la par que se alimentan estas proyecciones, el esquema de poder se va formando a la medida que Ciurca cobra protagonismo dentro de la administración jaquista. Hay un piso consolidado dentro del mismo gobierno, que es el aval del hombre fuerte: Alejandro Cazabán. Ese sustento ha sido vital para el desarrollo del estilo Ciurca como ministro de Seguridad.

El escenario provincial de un peronismo atomizado es propicio para el crecimiento de Ciurca. En el oficialismo que entorna a Jaque reconocen que hay tres facciones dentro del PJ y como buenos territoriales los diferencias en áreas.

A saber: el peronismo del Sur liderado por el ahora diputado nacional Omar Félix y distanciado de Jaque ya decididamente; el peronismo del Centro donde se ubican los azules con la cabezas visibles son los legisladores nacionales, el maipucino Adolfo Bermejo, la tunuyanina Patricia Fadel, y el intendente de San Martín, Jorge Giménez. El sector de Juan Carlos Mazzón está resentido con Jaque por la forma en que se ha desprendido de funcionarios azules como Silvia Ruggeri.

[Jaque anuncio a intendentes - NOTA7]

Y por supuesto el ya descripto peronismo del Norte movilizado detrás de Ciurca, Miranda y Abraham que se muestra como el sector territorial capaz de sostener y reactivar a un gobierno anodino y caído por su propio desánimo.

El "gallo" norteño que cacarea a tiempo

La teoría del cacareo no aplicada por el Gobierno, y admitida con simpleza como el mal de esta administración por el mismo Jaque (se trata de salir a "vender" a los medios las supuestas buenas acciones oficiales) es la principal arma que ha esgrimido Ciurca como ministro de Seguridad.

[Ciurca y familiares]

El lasherino puso su mejor cara de bueno y condoliente y así se presentó en cada uno de los casos de muertes violentas o violaciones múltiples o cualquier otra calamidad social cada vez más cotidiana en Mendoza.

Esa actitud le dio un margen de credibilidad de corto plazo, pero fue efectiva a la larga, porque se ganó el conocimiento que le permitió ser una de las figuras con más llegada al espectro social cultivando un perfil casi monacal, por lo silencioso. A eso le sumó una postura receptiva como un sacerdote confesor a las demandas sociales, aunque las respuestas terminaran dependiendo más de la providencia que de la gestión.

Entendió Ciurca y lo expresó ni bien asumió como ministro que nunca hablaría de estadísticas delictivas y sin decirlo pretendió –y lo consiguió en una buena porción- que mostraría un rostro más humano ante el dolor social. O sea se decidió a ser el espectador de las catarsis colectivas movilizadas por el dolor.

A eso le sumó lo que para él eran los resultados de su acción de gobierno a través de sus "noticiurcas", espacios radiales pagados, los días sábados, para contar los resultados positivos de la gestión Ciurca cada semana. En este caso el propio Ciurca con voz clara y pausada sí difundía números y eran precisamente la cantidad de personas aprehendidas y encarceladas gracias a la acción policial y de las fuerzas federales de seguridad. Dicho de otro modo, era el modo masivo de satisfacer la necesidad que la población tiene de escuchar que se están apresando a los delincuentes.

Cómo se paga el esfuerzo de un militante

Conocedor del poder de fuego político que puede resultar este rol, Ciurca siempre condicionó su continuidad al frente del Ministerio de Seguridad a su ánimo y desde las elecciones de junio ya hizo saber su cansancio e hizo llegar su preocupación que cualquier homicidio o delito grave podía dejarlo fuera de carrera con el consiguiente desprestigio para el Gobierno. Es decir, aseguran quienes lo conocen, apuró el desenlace y buscó forzar un espacio más cómodo como forma de pago, por haber puesto la cara en nombre de Jaque.

"Si me preguntan dónde estoy más cómodo, es como legislador provincial, he tenido buena experiencia allí", ha dicho Ciurca sobre su futuro. El punto es que a él no le interesa estar cómodo porque es un militante de base. Por eso su respuesta es evasiva y la verdad la tienen quienes lo conocen y comparten la misma ruta política.

Ciurca es un proyecto a mediano plazo que va más allá de 2011 aseguran hoy cuando analizan el derrotero del ministro.

[Asunción Ministros - Carlos Ciurca - PORTADA]

La idea, sostienen, es preservarlo para que amplíe su espectro de influencia y liderazgo para el peronismo que viene.

Traducido: a pesar de Jaque y la pobre gestión (la de peor imagen en el país) los peronistas siguen pensando en gobernar dentro de este imperfecto sistema democrático. Y quizá como un dirigente justicialista definió sobre este presente partidario: "Nosotros aprendimos a sacarle ventaja a las imperfecciones y sabemos cómo ganar las elecciones aún perdiéndolas".

Ciurca parece la materialización de ese concepto: es el funcionario de Jaque con mejor imagen ganada en el área peor vista por el electorado que se vio frustrado por la promesa de campaña incumplida del bajar la delincuencia en un 30 por ciento durante los seis primeros meses de Gobierno.

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