¿Adónde para el tren verde?: cinco economistas debaten y responden

El billete verde subió 26 centavos en lo que va del año y en las últimas jornadas se aceleró el ritmo devaluatorio. La cotización trepó a 3,73 pesos. ¿Éste es el valor de equilibrio o se viene una maxidevaluación?
Miguel Bein, director del Estudio Bein: "No más de 4,30 a fin de año".

Creo que el dólar puede subir de a centavos por dos semanas más, pero después probablemente lo veamos quieto por un buen tiempo. Abril, mayo y junio son meses con demasiada afluencia de divisas, que puede compensar la fuga de capitales. Puede ser que llegue a un poco más de cuatro pesos a fin de año, pero no más de 4,20 o 4,30.

La Argentina hoy ya tiene un tipo de cambio bastante alto. No es un país caro en dólares. Después de fines de junio, la cotización va a depender de lo que haga el Gobierno y de la crisis mundial. Pero claramente estamos en un dólar bastante cercano al de equilibrio, incluso si se lo compara con las situaciones de máxima incertidumbre de los últimos 35 años.

Desde mediados del año pasado, el dólar acumula una suba del 20 por ciento. Me habría gustado que se lo dejara subir un poco más en aquel momento, pero hoy no serviría de nada. Sólo para aumentar rentabilidad y perjudicar a los sectores populares que sienten el traslado a los precios.

Daniel Marx, ex secretario de Finanzas: "No descarto una devaluación".

El sector privado estuvo transfiriendo depósitos de pesos a dólares en los últimos meses. Hubo un cambio en la estructura de depósitos que creo que va a seguir, por la incertidumbre política y porque la oferta de divisas ya no es la que era. La fuga de capitales en marzo fue muy importante, pero forma parte de un proceso que ya había empezado bastante tiempo atrás.

La expectativa es que el tipo de cambio se va a seguir moviendo, lento pero invariablemente. Ahora la política oficial del Banco Central es ir dejándolo deslizarse pero sin alteraciones bruscas.

Después de las elecciones sí puede haber una devaluación más brusca, pero sólo si el dólar en el resto del mundo está fuerte. En especial hay que mirar la relación con el real y con los pesos chileno y mexicano, que son las monedas de otros socios comerciales importantes.

Miguel Kiguel, ex secretario de Financiamiento: "Habrá más tranquilidad".

En los últimos meses entramos en un círculo vicioso, porque a la incertidumbre electoral se la alimenta también cuando se la menciona. Y la demanda de divisas aumentó mucho por esa incertidumbre, pero también porque la única oferta para cubrirla la proporcionó el Banco Central. Hoy el único que está en la punta vendedora es el Central.

Yo por ahora no veo una devaluación brusca después de las elecciones. Desde el punto de vista del equilibrio macroeconómico, no hace falta. Si todos se ponen muy nerviosos con el resultado, igual puede darse. Para las semanas que vienen veo más tranquilidad. No es obvio, pero es más probable que cuando empiece la cosecha gruesa, en abril, el dólar se planche.

La dificultad es que la cosecha viene más chica por la sequía. La variable clave es comparar la suba del dólar con la tasa que pagan los depósitos. Hoy el dólar le está ganando cinco a cero a la tasa. Y mientras pase eso, la dolarización de depósitos va a seguir.

Mario Brodersohn, director de la consultora Econométrica, Extracto de su último informe "¿Hacia un ajuste ortodoxo después de las elecciones?": "La corrida puede empeorar".

El Gobierno no tiene otra alternativa que defender el gradualismo en el ajuste cambiario con sus reservas internacionales en momentos en que la corrida cambiaria agita los ánimos sobre una abrupta devaluación inmediatamente después de las elecciones.

La corrida puede acentuarse después de las elecciones si surge un gobierno políticamente débil. Las reservas del Banco Central pueden disminuir a niveles altamente riesgosos. Hoy el superávit comercial sigue ahí, pero ya no es el Banco Central el que compra esos dólares, sino que es el sector privado el que los compra y causa una salida de capitales de 23 mil millones de dólares. La fuga se volvió a instalar en marzo y se acrecentará a medida que nos acercamos a la fecha de las elecciones.

Claudio Lozano, economista de la CTA: "Más control cambiario".

El Gobierno no tiene plata para llevar adelante el plan de obras públicas que anunció la Presidenta. Y las provincias van a un déficit estimado de $ 13 mil millones. Por eso vamos a un ajuste fiscal. Y como tampoco hay dólares para hacer frente en simultáneo a la fuga de divisas y a los pagos de la deuda, también va a seguir la suba del dólar.

El anticipo de las elecciones agrega a estas variables económicas el debilitamiento institucional. El Gobierno va a tener menos votos de los que tuvo en 2007 y en 2005, y encima todo el semestre tendrá legisladores sin mandato. Eso inhibe una estrategia para que el ajuste no lo paguen los de siempre. Tendríamos que ir a un control cambiario mucho más fuerte, y si el Gobierno no lo está haciendo ahora, menos lo va a hacer después. Si no se cambia esta forma de administración cambiaria, que permite la fuga, vamos a una devaluación más brusca. Y claro que es mejor una devaluación brusca que una gradual con venta de reservas baratas.

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