Adolescentes en riesgo: tres casos con trágico desenlace

En los últimos días nuestra comunidad se ha visto conmovida por la decisión de jóvenes que han decidido quitarse la vida.
Esto motivó que en el Concejo Deliberante se elaborara un proyecto de comunicación, desde el justicia-lismo, en el que en los conside-randos se indica que "ha acontecido un caso reciente de suicidio adolescente con las consecuencias lógicas en el ámbito familiar y del entorno inmediato de la joven involucrada; que se han observado que estos acontecimientos reflejan un efecto "dominó" que motiva a otros jóvenes a repetir e intentar estas conductas autodestructivas; que si bien existen instancias de contención desde lo social y en el ámbito gubernamental, resulta importante la creación de redes y/o programas alternativos que permitan ampliar la ayuda sicológica requerida por estos jóvenes".

Por todo ello se le solicita al Departamento Ejecutivo municipal que informe sobre los casos de suicidios e intentos de suicidios adolescentes ocurridos a la fecha en nuestra localidad; así como también informe sobre los programas vigentes para brindar contención a los casos en riesgo que demuestren este tipo de conductas autodestructivas.

LA DEPRESION

Información suministrada por organismos internacionales como la Organización Panamericana de la Salud (OPS) revela que el 65% de los intentos de suicidio se encuentran asociados a la depresión, una patología que, al igual que otras alteraciones del área de la salud mental, está en constante aumento.

La intención expresa de un adolescente de quitarse la vida jamás debería ser desatendida, aun cuando algunos de estos chicos no vayan a efectivamente intentar suicidarse. Lo importante es que algunos sí lo harán, según las estadísticas. Sin embargo, según los especialistas en problemáticas adolescentes, muchos de los intentos de suicidio pueden ser confundidos por los profesionales poco experimentados con conductas transgresoras y descontrol en el comportamiento. Por lo tanto, es esencial que los servicios de atención a los cuales llegan adolescentes con este tipo de problemas cuenten con profesionales idóneos, que sepan dar un consejo adecuado tanto a los chicos como a sus familiares.

Los suicidios son la tercera causa de muerte en varones y la cuarta en mujeres de 15 a 24 años. El problema es más grave cuando se considera que la morbilidad por intento de suicidio supera ampliamente estos porcentajes.

Cuando un adolescente expresa tener serios problemas emocionales y, especialmente, cuando hace verbal su deseo de quitarse la vida, sus familiares, amigos y profesionales que lo asisten jamás deben minimizar ese riesgo. La mayoría de los muchachos y las chicas que se suicidan han verba-lizado previamente su deseo de morir o, concretamente, han amenazado con suicidarse.

De aquellos que logran quitarse la vida, el 40% ha tenido un intento fallido previo. Luego de ese primer intento, entre un 6 y 16% vuelven a intentarlo dentro de los 12 meses subsiguientes.

¿Cómo no tomar en serio a un adolescente cuando nos dice: "Quiero morirme" o "Me voy a matar"?.

PROBLEMAS EMOCIONALES

Cuando un profesional advierte problemas emocionales en un adolescente que acude a su consulta, debe ponerse en alerta a fin de poder ayudarlo. Si ese adolescente expresa de alguna manera una idea de autoagresión, el profesional debe estar preparado para identificar los elementos de alerta y, eventualmente, el riesgo inminente de suicidio.

Tras realizar un contacto con la familia del chico o un adulto responsable de su bienestar, la primera medida a tomar es solicitar un diagnóstico especializado por un trabajador de la salud mental, que dirá cuál es el riesgo real de que ese adolescente tome una determinación tan drástica como la de quitarse la vida. Este profesional debe preferentemente estar especializado en el tratamiento de la adolescencia.

Si su diagnóstico revela síntomas de depresión mayor o recurrente, en algunos casos puede ser necesaria la internación.

Como el tratamiento puede requerir medicación antidepresiva, el equipo interviniente debe contar con un psiquiatra. Pero la presencia de un psicólogo es también indispensable, ya que será necesario llevar a cabo una psicoterapia apropiada.

El diagnóstico debe ser compartido por un familiar o adulto responsable, y el tratamiento individual puede requerir de apoyo familiar.

HABLAR CON EL ADOLESCENTE

Hablar claramente con el adolescente es imprescindible. Habrá que asegurarse de que comprenda que, por terriblemente mal que se sienta, la depresión es una enfermedad que con frecuencia entraña ideación suicida, pero que es un estado limitado en el tiempo y que, en la mayoría de los casos, responde al tratamiento. Habrá que infundirle confianza, explicándole que la psicoterapia da buenos resultados a esta problemática.

Cuando el adolescente no quedara internado o luego, al reintegrarse a la vida cotidiana, es imprescindible que evite el aislamiento y no interrumpa sus actividades escolares, sociales y deportivas o recreativas.

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