Admiten que en Rosario la demanda de asistencia social aumentó un 25 por ciento

Los encargados de administrar los comedores comunitarios y funcionarios del gobierno provincial y municipal advirtieron ayer que se está registrando una mayor demanda de asistencia alimentaria.
La crisis económica internacional, el conflicto del campo, la inflación y la falta de trabajo incrementaron abruptamente los índices de pobreza. Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia aseguraron que la demanda social en Rosario ascendió un 25 por ciento en los últimos meses.

El director de Desarrollo y Coordinación de Municipios y Comunas del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, Julián Galdeano, manifestó que "sólo en la solicitud de la tarjeta social (que se utiliza para comprar alimentos) tuvimos un 20 por ciento más de demanda ", a pesar de que el mes pasado se incrementó el valor del subsidio: de 80 pesos pasó a 100.

Por su parte, el secretario de Promoción Social de la Municipalidad, Fernando Asegurado, confirmó que en Rosario "se aumentó un 20 por ciento el presupuesto destinado a reforzar la demanda de los comedores comunitarios".

En este marco, los que cocinan diariamente para cada vez más personas sienten de cerca la pobreza. "Yo no podía creer los datos del Indec que decían por televisión", comentó ayer con tono irónico una mujer que atiende un comedor comunitario en la zona del Mangrullo.

En la cocina. El comedor "Pancitas vacías" (Virasoro y Río de Janeiro) recibe un promedio de dos familias más por semana en busca de alimento. En el lugar brindan las raciones por grupo familiar. "Tratamos de llegar a todos, pero es verdad que cada vez se anotan más", reconoció Alba Verón, encargada del lugar.

En la misma sintonía, María Eva, del comedor "Los conejitos" (Fisherton norte) comentó que cada vez atiende a más chicos. "Ayer (por el martes) recibí tres nuevos", recordó. La mujer no se asusta, palpa a diario cómo crece la pobreza pero reconoce que mucha gente la ayuda para que la comida alcance para todos. "No pido a los políticos, porque me fallaron y después de las elecciones se borran todos", aseguró luego de varias mentiras de candidatos locales.

La hermana María Jordán, del barrio Toba, no puede negar que allí también son cada vez más quienes recurren por un poco de alimento. "No sólo eso, también piden una casa, un refugio, un techo para vivir", aclaró la religiosa.

Yolanda Osam, quien hace 10 años administra un lugar en el que se sirve la copa de leche para 300 chicos, contó que en lo que va del año ya sumó 30 pibes nuevos. "Las empresas nos ayudan mucho y así podemos seguirles dando la merienda", explicó.

En los distintos comedores admitieron una gran preocupación. "No puede ser que veamos a mujeres y niños enterrados en un volquete para llevar algo de comer a su casa", dijo indignada Alba, de "Pancitas Vacías". A esta mujer le costó mucho conseguir el subsidio para tener un lugar donde brindar los alimentos. Ahora reparte 300 raciones durante los fines de semana.

"A mí me da mucha tristeza y quisiera hacer mucho más", manifestó dolida Yolanda, una mujer que hace que un paquete de harina rinda por dos o tres.

Por su parte, la hermana Jordán comentó que desde su misión no sólo da alimentos a la gente del barrio, sino que también abastece a muchos otros pequeños comedores que se fueron creando para poder asistir a los vecinos.

En esas pequeñas cocinas trabajan pocas mujeres con grandes ollas. Hacen lo imposible para que la gente coma. Todo, mientras el Indec asegura que bajó la pobreza.

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