Admite el Indec que empeoró la distribución del ingreso

Apenas el 10% más rico de los hogares ganó más dinero durante el segundo trimestre del año
Por primera vez desde 2003 volvió a empeorar la distribución del ingreso en la Argentina. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) finalmente reconoció ayer esta situación al difundir detalles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que ocultaba desde el primer trimestre de 2007.

Los datos correspondientes al segundo trimestre de 2009, publicados ayer por el instituto, son por demás elocuentes: la diferencia entre lo que gana, en promedio, una persona que está en el decil más rico y una que está en el segmento más pobre es de más de 26 veces. Hace un año era de 23,4 veces. En tanto, el coeficiente de Gini, la medida utilizada para estimar la desigualdad en la distribución del ingreso, fue de 0,460 contra los 0,450 registrados un año antes. En esa escala, 0 sería la perfecta igualdad y 1 la desigualdad absoluta.

En el tercer trimestre de 2003, cuando comenzó a realizarse la versión actual de la EPH (continua), ese coeficiente era de 0,534. Progresivamente fue bajando, o sea, mejorando, hasta tocar su piso (0,450) en el segundo trimestre de 2008. En esos meses fue cuando comenzó el conflicto del campo, luego de que el Gobierno subió las retenciones con el argumento de que eran para "mejorar la distribución del ingreso".

"El 2008 fue el mejor año de la Argentina en esta década. El empleo venía creciendo mucho, al igual que los ingresos. Pero en 2009 se perdieron muchos puestos de trabajo formales e informales, y por eso empeora la distribución del ingreso", analizó Jorge Colina, investigador jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).

En 2009, la tendencia se siguió profundizando: el segmento que agrupa al 10% más rico de los hogares del país fue el único de los diez deciles que en el segundo trimestre vio mejorar sus ingresos respecto del primer trimestre.

Los ricos, beneficiados

El último dato de distribución del ingreso muestra que el 10% más pobre de la población gana, en promedio, 216 pesos por persona por mes. Los 1.382.000 personas que se ubican en este decil en los 31 aglomerados urbanos relevados, todas juntas, tienen ingresos por casi 300 millones de pesos, apenas 1,3% del total. En cambio, el 10% más rico concentra ingresos totales por 7845 millones de pesos (el 32,9% del total). Estas personas ganan en promedio $ 5669 por mes, exactamente el doble que el noveno decil (el 10% de la población que le sigue en riqueza).

El coeficiente de Gini de 0,460 es exactamente el mismo que había en el segundo trimestre de 2007, pese a que ese año y el siguiente el Gobierno informó que el producto bruto interno (PBI) creció a tasas del 8,7 y 7 por ciento, respectivamente. Todo ese crecimiento parecería no haber servido para mejorar la distribución del ingreso.

De hecho, ese nivel de desigualdad es el mismo que se registraba en la Argentina en octubre de 1995 y supera a los 0,431 de octubre de 1990. "En términos de distribución del ingreso, la Argentina sigue igual o peor que 20 años atrás", concluyó, luego de revisar el informe del Indec, la economista Victoria Giarrizzo, directora del Centro de Economía Regional y Experimental (CERX).

A modo de ejemplo, los países europeos tienen un coeficiente de Gini en torno del 0,32. Los vecinos de la región, en cambio, están todavía peor: Chile (0,54), Brasil (0,57) y México (0,55), aunque todas esas economías fueron históricamente más desiguales que la argentina.

El ministro de Economía, Amado Boudou, y el director técnico del Indec, Norberto Itzcovich, habían anunciado anteayer que hoy se abriría la base de la EPH que se dejó de publicar en el segundo trimestre de 2007, luego de que su anterior directora se negó a calcular la pobreza con una canasta básica subvaluada por el desconocimiento de la inflación real. Ayer, a las 16, el Indec publicó en su página todos los cuadros atrasados, que incluyen los datos de distribución del ingreso, pero también detalles de empleo, ingresos y pobreza de las diferentes franjas de la población.

Investigadores independientes y técnicos del Indec que se oponen a la manipulación de la inflación comenzaron a evaluar la credibilidad de los cientos de miles de datos desclasificados ayer por los hombres que responden al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

"En los próximos días seguramente van a aparecer varias cuestiones para analizar", coincidieron varios especialistas consultados.

Por lo pronto, nadie descarta que incluso los datos publicados ayer no hayan sufrido algún retoque para edulcorar un poco las malas noticias.

Siguen las dudas

"No confío en los datos del Indec. Así como están manipuladas las cifras de inflación, también está manipuladas las cifras de desempleo", dijo Giarrizzo, en referencia al 9,1% de desocupación que informó el Gobierno para el tercer trimestre del año y que también forma parte de los datos recogidos en la EPH. "Además, la desaparición de todos estos datos durante tantos meses nos genera dudas."

Colina destacó que en un análisis preliminar de las bases de la EPH surge que el salario promedio del empleo formal ronda los $ 2200, muy por debajo de los $ 3500 que surgen de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Según el economista, el hecho de reflejar salarios formales (que suelen ser los de ingresos más altos) más bajos que la realidad, permitiría subestimar el verdadero nivel de desigualdad.

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