Admite Cristina Kirchner el monitoreo del Fondo en el documento del G20

"Apoyaremos ahora y en el futuro la supervisión sincera, equilibrada e independiente por parte del FMI de nuestras economías (...)", señala el escrito firmado por la Presidenta durante la cumbre; a fines de febrero, un vocero del organismo había dicho que era preciso "profundizar la relación"
A pesar del encendido discurso de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en contra el Fondo Monetario Internacional (FMI) en diferentes atriles, el Gobierno se comprometió, durante la reunión del G20 en Londres, a apoyar una supervisión "hoy y en el futuro" de la economía local por parte del organismo multilateral de crédito, según surge de una detallada lectura del acuerdo rubricado.

"Apoyaremos, ahora y en el futuro, la supervisión sincera, equilibrada e independiente por parte del FMI de nuestras economías y nuestros sistemas financieros, de las repercusiones de nuestras políticas para los demás y de los riesgos a los que se enfrenta la economía global", señala el punto número doce del documento firmado por Fernández de Kirchner y 19 mandatarios de países desarrollados y emergentes.

La adhesión a este compromiso llega en momentos en que la Argentina no logra financiación en los mercados voluntarios debido a la crisis y por la falta de confianza que generan algunas medidas del Gobierno -el fallido acuerdo con los holdouts, el Club de París y la estatización de los fondos de las AFJP- y después de que el Fondo fuera recapitalizado con hasta 750.000 millones de dólares durante la cumbre en Londres.

Pese a que esta cláusula fue firmada por todos los países, la Argentina pudo oponerse. Por ejemplo, cuando el documento impulsó un "mercado laboral flexible" la Presidenta dijo que "hablar de flexibilidad remite a políticas que fracasaron. Hay que centrarse en recuperar el empleo". En rigor, fue Luiz Inacio Lula da Silva quien objetó esa frase. Fernández de Kirchner sólo apoyó la moción de su par durante la sesión de los presidentes. En el texto final se cambió la palabra "flexible" por "justo y sin discriminación de género".

Cuando lanacion.com preguntó en el Ministerio de Economía si esta definición era signo de un acercamiento al FMI, sus voceros se negaron a dar una interpretación y pidieron que este cronista verificara esa información en Presidencia, ya que el documento había sido firmado por la primera mandataria.

No obstante, en Presidencia también se negaron a dar una interpretación sobre si lo rubricado por Fernández de Kirchner es la aceptación explícita de la vuelta del país a las revisiones del Fondo. Sin embargo, se comprometieron a enviar la versión taquigráfica sobre los dichos de Fernández de Kirchner acerca de la relación entre el organismo que dirige Strauss-Kahn y el Gobierno, pero nunca llegó.

A pesar del hermetismo oficial, desde fines de febrero pasado el FMI y el Gobierno comenzaron a enviarse señales. En ese entonces, David Hawley, uno de los voceros del Fondo señaló: "Estamos interesados en profundizar nuestra relación con la Argentina". Además aseguró que "las próximas consultas del artículo IV se llevarán de forma normal en los próximos meses".

La Presidenta, y su esposo, Néstor Kirchner, esperaban que en Londres se lograran reformas más profundas en el FMI. Buscaban, en definitiva, contar con nuevas líneas de crédito sin condicionamientos del organismo multilateral. Es que el artículo IV exige, por ejemplo, estadísticas transparentes, hoy inexistentes en el país.

Pero tras la cumbre del 2 de abril, y pese a una flexibilización aprobada a fines de marzo por el organismo, la Argentina no califica ni siquiera para la llamada Línea de Crédito Flexible (FCL, según sus siglas en inglés), esquema que reemplazó a un programa aprobado en octubre último tildado de rígido. Estos créditos piden también datos cristalinos y acceso estable a los mercados internacionales.

El acuerdo histórico alcanzado en la capital británica le otorgará al Banco Central (BCRA) cerca de 3000 millones de dólares que provendrán del aumento de los Derechos Especiales de Giro (DEG) en el FMI, que son asignados a los países miembro en proporción a sus cuotas. Los DEG son un activo de reserva internacional creados en 1969 para complementar los activos de reserva existentes de los países miembro.

La necesidad del Gobierno por fondos frescos se reflejó en la última asamblea anual del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Medellín, en la que el ministro de Economía, Carlos Fernández, se encargó de reclamar al organismo una ampliación del fondeo para nuevos préstamos. Además, la administración se encargó de asegurarse más de 10.000 millones de dólares en yuanes chinos a través de un swap financiero.

A mediados de diciembre de 2005, a pesar de las duras críticas contra el Fondo, el entonces presidente Néstor Kirchner pagó al contado unos US$ 10.000 millones de dólares con reservas del BCRA para saldar la deuda con el organismo multilateral. Por eso, no sería sorprendente que, más allá de los discursos en los atriles, el Gobierno haya comenzado a allanar el camino de vuelta el FMI.

No a la devaluación

El mismo punto doce que forma parte del acuerdo al que arribaron los 20 presidentes reunidos en Londres el último 2 de abril registra otra curiosidad: exige a los países firmantes, entre ellos la Argentina, a evitar devaluaciones competitivas. "Nos abstendremos de una devaluación competitiva de nuestras monedas", señala el documento firmado por Cristina Kirchner. No obstante, desde el Banco Central (BCRA) explicaron a lanacion.com que el encarecimiento de la moneda norteamericana registrado en los últimos meses no responde a una devaluación competitiva sino a un ajuste con respecto a las monedas de la región en el marco de la crisis financiera que golpea al mundo.

Comentá la nota