"Admiro a Evita, pero mi ídolo y modelo es Alfredo Palacios"

"Admiro a Evita, pero mi ídolo y modelo es Alfredo Palacios"
Dice que les avisó a Néstor y Cristina que es "desobediente e inconformista" y que no acepta órdenes.
Sorpresa: no es su admirada Evita la fuente en la que busca inspiración por estas horas. Nacha Guevara llega a la entrevista de Clarín con un manojo de fotocopias con los proyectos que Alfredo Palacios presentó en el Congreso a principio del siglo XX y revela que el primer diputado socialista de América latina es su "ídolo" desde joven y sigue siendo su "modelo de legislador".

Confiesa que a su círculo íntimo le asusta su salto a la política pero que a ella le entusiasma el aprendizaje de algo nuevo. "Quiero saber si sirvo para servir, que es uno de los anhelos más altos del ser humano", explica.

Lo venía conversando con Daniel (Scioli) pero el adelantamiento de las elecciones apuró todo. Una noche fui a cenar a Olivos y les planteé a Cristina y a Néstor todas las razones por las que no quería aceptar. Les dije que mi libertad es irrenunciable, que soy desobediente, rebelde, inconformista y no acepto órdenes. Esperaba que me dijeran Muchas gracias, esa es la puerta de salida. Pero me dijeron que me querían así.

Es extraño, porque los Kirchner no suelen ser muy tolerantes con los "rebeldes y desobedientes"...

Yo hablo por mi experiencia. Fui brutalmente honesta y me aceptaron de muy buen grado. Creo que ellos también son rebeldes.

Hasta el año pasado decía que "el artista no debe ser oficialista"...

Claro, el arte oficialista es muy pobre, ya se vio en el comunismo. Pero una persona puede ser oficialista y tener total libertad para su arte. Eso fue parte de mi conversación. Siento que he llegado a la cumbre de mi carrera como artista, estoy satisfecha, y espero que no me pidan que cante.

También afirmaba que no integraría un partido político y que seguiría siendo independiente.

Y lo sigo siendo. Soy una independiente que apoya al Gobierno porque cree que es el mejor gobierno que hemos tenido desde el retorno de la democracia.

Nacha pasó en su adolescencia por la juventud socialista y pegó afiches por la educación libre. Después se convirtió en una de las referentes del arte contestatario del Instituto Di Tella, albergó a perseguidos, fue amenazada por la Triple A, le pusieron una bomba en el teatro y marchó al exilio.

¿A quién votó desde su regreso?

Uhhhh... A Alfonsín lo hubiera votado, pero todavía estaba afuera. Estoy segura de que no voté a Menem ni a De la Rúa. Y de que voté a Kirchner en 2003.

En 1999 estuvo en el acto de cierre de campaña de Eduardo Duhalde.

Sí lo hice por ser amiga de Palito Ortega, que era candidato a vice. Incluso pensaba involucrarme en un proyecto cultural si ganaban.

¿Por qué fue tan difícil el primer año de Cristina como Presidenta?

Le tocó un mundo muy turbulento. Y le tocó ser mujer, que no es menor.

Hay quienes creen que uno de los obstáculos para Cristina fue que su marido no le cedió protagonismo

Lo interesante del peronismo es que trae parejas al poder. Perón y Eva, Duhalde y Chiche y ahora ellos. Pero yo observo un gran respeto de Néstor por Cristina.

¿Aprueba la actitud del Gobierno durante el conflicto con el campo?

Eso ya fue. No voy a ser de esos políticos que hablan de lo que no saben. Mi ego ya está muy satisfecho de la prensa y los flashes. Por eso voy a hablar lo menos posible y de lo que sé. Y buscaré los mejores asesores para el resto.

¿Cuáles son los primeros proyectos que tiene como diputada?

Mi sueño principal es que en las escuelas se eduque para la paz, para tener una sociedad que valore más la vida. Me gustaría que el Estado invierta en experimentación artística. Y voy a dedicarme a la violencia de género, para que tengamos hogares temporales que alberguen a las mujeres que huyen con lo puesto de sus casas.

¿Cuál es su posición respecto al aborto?

No creo que deba permitirse libremente como quien toma una pastilla. Pero tendría que existir un lugar al que pueda recurrir una mujer con un embarazo no deseado, en el que se pueda analizar con mucha seriedad las circunstancias y luego de evaluar todas las alternativas, en ultimísima instancia, aceptar su decisión.

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