Adjudican muerte en Sáenz Peña a complicaciones por inyección intramuscular

Un paciente que ingresó con síntomas de dengue, pero que luego recibió inyección de dipirona en el hospital de Tres Isletas, falleció ayer a la madrugada en Presidencia Roque Sáenz Peña, producto de un cuadro infeccioso bacteriano, según informó ayer a NORTE el director del hospital 4 de Junio de ésta ciudad, Luis Horacio Lita.
El paciente, Pablo Jaime, de 44 años de edad, había ingresado al hospital de Tres Isletas días atrás con síntomas febriles propios del dengue, y en ese nosocomio, según Lita, se le aplicó una inyección con dipirona e incluso se sospecha que se le aplicó un corticoide en base a betametasona, en un caso similar al ocurrido con la paciente de Charata, Susana Jiménez, que tuvo una asepsia generalizada que la llevó a la muerte en pocos días, la semana pasada.

Ayer, familiares de la víctima solicitaron que se le practique una autopsia para determinar las causas de la muerte, en tanto que crece la preocupación de los médicos de este nosocomio por el uso de aspirinas en pacientes que se automedican ante un cuadro de fiebre y dolores intensos del cuerpo, además de la aplicación en algunos hospitales de dipirona.

"En el caso de Jaime, todo empezó con una sintomatología de dengue, fiebre alta, dolores muy fuertes en todo el cuerpo y fotofobia, pero la aplicación de dipirona produjo una infección bacteriana de los órganos blandos y como consecuencia de esto falleció", agregó el facultativo.

La dipirona es un analgésico-antipirético del grupo pirazolónico, por lo que, en pacientes hipersensibles pueden llegar a presentarse trastornos hemáticos por mecanismo inmunoalérgico. La manifestación más grave de esta patología es el desencadenamiento de un shock anafiláctico, que puede presentarse inmediatamente después de la administración de Dipirona o dentro de la hora posterior. Son signos de inminencia del mismo: Náuseas, mareo, estupor, disnea, prurito, sudoración fría, palidez o rubor de piel, taquicardia, sensación de frío por caída brusca de la tensión arterial. Por esta razón, se viene solicitando encarecidamente a los médicos de los hospitales y centros de salud se abstengan de utilizar este medicamento.

Desmienten automedicación

Familiares de Pablo Jaime, el hombre que falleció en la madrugada de ayer tras permanecer en terapia intensiva desde el jueves, negaron que se haya automedicado, aunque sí admitieron que debido a los síntomas que tenía le aplicaron una inyección en el Hospital de Tres Isletas.

Su esposa aseguró a NORTE que el martes comenzó a sentir dolores en todo el cuerpo, a padecer fiebre y dolor de cabeza, y que de inmediato lo llevaron al hospital donde le inyectaron, aunque desconoce qué tipo de droga. Sin embargo su cuadro de salud se fue agravando y lo reconocía su marido al sostener que "la inyección me hizo peor", por lo que el miércoles fue derivado a Sáenz Peña. Ya en el Hospital 4 de Junio se observó una infección importante en gran parte de los órganos blancos y por ello se le practicó una cirugía, pero permaneció inconciente y terminó falleciendo ayer a las 3,15 de la madrugada.

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