ADIÓS AL VIDEOJUEGO DIDÁCTICO PARA CONTRIBUYENTES El blanqueo de capitales se cargó a Martina, la heroína de la AFIP

El personaje fue creado para instruir a los chicos en la lucha contra la evasión. Pero pierde sentido si la moratoria y la repatriación salen como ley. El Senado se apresta a aprobar la escandalosa ley.
Mi hija Melina leía las aventuras de Martina en Billiken o en Genios. La seducían los casos en los que la pelirroja y bella heroína –rara mezcla de James Bond y Superman con Modesty Blaise pero con toque bien argentino– luchaba contra la evasión, el contrabando y el trabajo en negro. Mi hija Melina lo decía con orgullo: “Yo voy a ser investigadora de la AFIP”. Y aunque no había superpoderes en juego, comprobando que Martina había pasado a ser una estrella más en el imaginario de buena parte del público infantil, yo pensaba que quizá esto de “una nueva cultura tributaria” iría en serio.

Este año se presentó el videojuego de Martina. La agencia oficial de publicidad del Gobierno anunció que su distribución en colegios primarios y secundarios “gozó de un inesperado éxito” y describió a los responsables “satisfechos por haber logrado trasladar a una herramienta conocida y natural para los niños y adolescentes los conceptos básicos de educación tributaria”.

La semana pasada, Martina debe haber buscado una baldosa grande para meterse debajo. La Cámara de Diputados de la Nación aprobó el denominado paquete anticrisis que, como es sabido, incluye un plan de blanqueo de capitales y una moratoria impositiva, inéditos en la historia argentina y de ribetes que mueven a escándalo, en un país que ha perdido toda capacidad de asombro.

Algunos de los diputados de la oposición lo señalaron en el debate: la moratoria planteada por el Gobierno echa por la borda toda la política tributaria de la AFIP, basada en el lema “Por una nueva cultura tributaria”. El aspecto más notable es que se anulan todas las actuaciones antievasión de los últimos años.

Alberto Abad, en declaraciones a Clarín del 28 de noviembre, decía que en los últimos años la AFIP vino presentando un promedio de mil denuncias penales anuales por evasión; así se logró que se castigaran muchos casos de evasiones y que existiera un efecto ejemplificador. Este ex funcionario agregó que de aprobarse la iniciativa –como ocurrió– se dejaría vacío de contenido todo el fuero penal tributario, donde se tramitan las causas.

De acuerdo con la información actual recogida en el sitio web de la AFIP, las estadísticas de las denuncias penales de los últimos años son las siguientes: en 2006 hubo 1.432 denuncias por 691 millones; en 2007, 1.367 denuncias por 908 millones; hasta el mes de mayo de 2008, 839 denuncias por 538 millones.

Por otro lado, la Argentina viene de años de altísimo crecimiento económico (“a tasas chinas”, le gustaba decir a Kirchner). Entonces, ¿cómo se explica que ahora se decida premiar, precisamente, a quienes evadieron en años de bonanza?

Los artículos aprobados implican no sólo borrar de un plumazo la labor antievasión de los últimos años sino también cerrar casos que son molestos para el actual Gobierno. Pero aún falta lo más grave: el paquete blanqueador libera los capitales “repatriados” de todo tipo de impuesto vigente y los reemplaza por un impuesto especial muy bajo y de acuerdo con una tabla según la forma que adopte la inversión, obviando la obligación de declarar el origen del dinero. Y por si eso fuera poco, no sólo libera a quien exterioriza capitales que están en el extranjero de los artículos específicos del Código Penal que sancionan al evasor, sino de cualquier sanción prevista en el Código Penal. Como lo señaló un diputado del Partido Socialista en el debate en el Parlamento: “Más que blanquear dinero esto blanqueará delitos”.

En 2003, el ex presidente Néstor Kirchner habló de poner “trajes a rayas a los grandes evasores”: “Quien no cumple sus obligaciones impositivas les resta posibilidades de ascenso social a los demás. La evasión es la contracara de la solidaridad social que exigimos”.

El paquete aprobado es, nuevamente, un premio a los grandes grupos concentrados, un indulto a los evasores y a los que han fugado capitales. Y a la vez es un insulto a quienes creen posible “una nueva cultura tributaria”.

La duda que persiste es si ya habrán suspendido las campañas de la AFIP. Y sobre todo: ¿a qué se dedicará ahora Martina, protagonista del cómic y del videojuego Perfil de riesgo. Casos federales, destinado a los chicos y a la “educación tributaria”, al saber que todos esos casos que investiga la heroína prescriben por obra y gracia del Partido Justicialista, ese monstruo multiforme, a veces privatista, a veces estatista, que vuelve a trocar su discurso antiimperialista en un escandaloso perdón que, de paso, servirá para enterrar casos como el de Skanska.

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