Adiós a las rebajas en indumentaria

En diciembre terminan las promociones que inundaron las vidrieras para paliar la crisis
Las promociones y descuentos en indumentaria, que traccionaron las ventas del sector desde el estallido de la crisis internacional, tienen fecha de vencimiento: en diciembre dejarán de ser las protagonistas de las vidrieras de locales y centros comerciales. Los empresarios del sector argumentan que ese modelo de "subsistencia" es destructivo para las marcas, que llevan la carga más pesada en la ecuación de precios, en el actual escenario de suba de costos y aumento de la inflación. Por eso, apuran negociaciones con los otros dos pilares de las promociones, los centros comerciales y las entidades emisoras de tarjetas de débito y crédito para encontrar un nuevo equilibrio en el mercado.

El nudo de la cuestión es la rentabilidad en un nuevo contexto. Según el presidente de Wanama, Emiliano Fita, las promociones sirvieron para liquidar stocks acumulados durante la caída de las ventas, pero frente a una nueva estructura de costos, esa estrategia ahoga al empresario. "Ya no hay margen, los números no cierran. No podemos seguir vendiendo por debajo del costo porque vamos a pérdida. La única alternativa es sincerar los precios", dijo. Y puso la fecha de expiración: "En diciembre, se terminan las promociones".

El presidente de Cardón y de la Asociación Argentina de Franquicias, Gabo Nazar, coincidió con Fita. "Si al actual escenario de estanflación y de limitaciones para importar y producir se agregan las promociones, resulta un cóctel explosivo y ruinoso para el sector", indicó.

El modelo de promociones, argumentan los empresarios, es asimétrico. La carga más pesada se apoya en las espaldas de las marcas, que absorben hasta un 70% de los descuentos, seguidos detrás por las entidades emisoras de tarjetas, con un 30 o un 40 por ciento. "Y los centros comerciales no acompañan", agregó Nazar. Por otra parte, los empresarios coinciden en que la multiplicación de las acciones de precios en el mercado de indumentaria agotó la estrategia como instrumento de diferenciación de la marca.

"Todos hacen lo mismo"

"Dejó de ser atractivo porque todos hacen lo mismo. Hay que volver a apostar a la fuerza del comercio y a la creatividad del marketing para valorizar el producto", dijo Héctor Gorrel, gerente de marketing de Cheeky y Pâtisserie, entre otras marcas, y miembro de la comisión directiva de la Asociación de Marcas y Franquicias. Esa fue la conclusión a la que llegaron los representantes de más de 50 marcas del país, adelantó Nazar, en una reunión en la que los empresarios evaluaron las diferentes alternativas para salir del atolladero.

"Este es un momento de definiciones. Estamos negociando con las entidades emisoras de tarjetas y con los centros comerciales para buscar consenso sobre un nuevo equilibrio. La salida es sincerar el mercado en la relación precio-producto-calidad", dijo Gorrel. Por otra parte, Fita, envió un mensaje tranquilizador a los consumidores: "Los cambios en el sector no van a afectar los precios. Va a haber una mejor ecuación de precios, no se trata de una suba".

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