Adiós a Harold Pinter, el autor que cambió el teatro del siglo XX

Tenía 78 años y un cáncer fulminante. Fue un tenaz opositor a la guerra de Irak.
El miércoles murió el escritor inglés Harold Pinter, autor de más de treinta obras teatrales que buceaban en la violencia, el autoritarismo y los perversos juegos de poder que subyacen en la experiencia doméstica y política de la segunda mitad del siglo XX. Pinter tenia 78 años y le habían descubierto un cáncer de esófago en 2001. La enfermedad le había impedido recibir personalmente el Premio Nobel de literatura en 2005, pero no seguir trabajando en guiones cinematográficos e incluso volver fugazmente a su viejo oficio de actor. Pinter deja una impecable obra dramática que incluye obras como El montaplatos (1957), El Cuidador (1959) o La vuelta al hogar (1965), representadas casi ininterrumpidamente también en la Argentina. Sin embargo, en los últimos años su exposición estuvo más ligada su rol como polemista político y defensor de los derechos humanos, que a la literatura.

Pinter pertenecía a la generación que presenció el arco de sofisticación de la violencia que cruzó todo el siglo XX y los primeros años del XXI, desde la Segunda Guerra Mundial a la invasión de Irak. A diferencia de autores del teatro del absurdo como Beckett y Ionesco, con los que frecuentemente se lo relaciona, su obra tuvo un anclaje mucho más realista y político. Entre otras innovaciones formales, a Pinter se lo reconoce la búsqueda de un lenguaje poético que incluyera el léxico, los tonos y la irracionalidad del lenguaje coloquial. También se destaca su maestría en el uso de los silencios, uno de los rasgos de su teatro que más parodiaron sus detractores. La variedad de escenarios y personajes que retrató en su obra van de los obreros que comparten una pensión en The Room (La habitación, 1957), su primera obra, a los aristócratas que cenan en un lujoso restaurante en Celebración (estrenada en 2000), su última obra.

Harold Pinter nació el 10 de octubre de 1930 en el barrio londinense de Hackney. Fue el hijo único del matrimonio de un sastre judío y un ama de casa. Sus abuelos eran emigrantes judíos que huyeron de la persecución en Polonia y Odessa. Presenció los bombardeos alemanes a Londres, se formó leyendo a Dostoyevsky, Kafka, Eliot y Hemingway. En 1948 tuvo su primer gran polémica ideológica cuando se negó a ingresar en el servicio militar. El resultado fue el paso por varios militares tribunales y una multa.Según contaba su biógrafo Michael Billington en un artículo de The Guardian, la primera pasión de Pinter fue la actuación. Después de un paso frustrado por la Royal Academy of Art de Londres, en 1951 se suma a la Shakesperean Irish touring company. Se destaca en roles de villano, papel que Pinter más representaría en su carrera como actor.

A principios de la década de los 50 comienza a vivir una doble vida que marcará su carácter como dramaturgo. En los ratos libres que le dejan los ensayos y trabajos fugaces como portero, lavaplato o mozo en clubes exclusivos, comienza a escribir poemas y breves textos en prosa. En 1957 recibe su primer encargo, una obra para la compañía del teatro de la Universidad de Bristol que titulará La habitación. Tras las críticas negativas que recibió su segunda obra, La fiesta de cumpleaños, Pinter se hace un nombre en la escena de Londres con El cuidador (1959), su tercera obra. La marca de estilo que mantendrá desde entonces, no sorprende, se describió efectivamente con una metáfora bélica. "En la obra de Pinter –explicaba Peter Hall, el director que más veces lo ha llevó a escena–, las palabras son armas que los personajes usan para incomodarse y destruirse entre ellos."

En los años 60, Pinter le suma a su tarea como dramaturgo, actor y director de obras ajenas, una faceta como guionista cinematográfico. Se destacan filmes como El sirviente (1963), dirigida por Joseph Losey y con la actuación de Dirk Bogarde, o la adaptación de la novela de John Fowles, La amante del teniente francés (1981).Aunque desde muy temprano a Pinter se lo considera como uno de los Angry Young Men que enfrentaron al thatcherismo y el sistema de clases inglés, la denuncia política de Pinter termina de decantarse en su teatro a partir de los años ochenta, en especial con obras como Ashes to ashes (1996). Su postura también quedó clara en la ceremonia de entrega del Nobel, en 2005, con su feroz crítica a Estados Unidos (ver El Discurso...).

Pese a la enfermedad, Pinter mantuvo abierto todos los frentes hasta último momento. Seguía abonado a los filosos comentarios políticos, en 2007 se estrenó un filme (Juegos macabros) con guión suyo y actuaciones de Jude Law y Michael Caine. En 2006 ya se había despedido de los escenarios con su interpretación del monólogo de Beckett, La última cinta.

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